Glosas al viaje a Las Hurdes de Alfonso XIII y sus consecuencias

Alfonso XIII decidió visitar Las Hurdes los días 20 a 24 de junio de 1922. En la comitiva que le acompañaba, aparte de personas de la Casa del Rey, iban los doctores Marañón y Varela

Glosas al viaje a Las Hurdes de Alfonso XIII y sus consecuencias
Glosas al viaje a Las Hurdes de Alfonso XIII y sus consecuencias FOTO: Raúl

Se señala, a continuación, los que, en multitud de artículos, surgieron a partir del trabajo de Maurice Legendre y de las reacciones clarísimas en Unamuno, sobre la desnutrición y enfermedades derivadas de Las Hurdes, que impresionaron a multitud de personalidades españolas. Hubo también reportajes publicados en La Ilustración Española, con gran impacto en la sociedad de la época.

En 1922, como consecuencia de estos datos, en el mes de abril, se constituyó una Comisión Sanitaria presidida por Gregorio Marañón, con los médicos Bardají y Goyanes, para estudiar la salubridad de la comarca. Este fue el acicate mayor para que Alfonso XIII decidiese visitar Las Hurdes, pero previamente, en 1904, Gabriel y Galán aprovechó un viaje del Rey a Salamanca para recitar ante él uno de sus poemas más conocidos, titulado, precisamente, A Su Majestad el Rey, en defensa de Las Hurdes.

Volvió al año siguiente Alfonso XIII a hacer su primer viaje a Extremadura, visitando las capitales provinciales y terminando su viaje en Mérida. Esto hace suponer que el tema de Las Hurdes saliera varias veces en el viaje del monarca, y sobre todo, por la visita que ya había efectuado la Comisión Sanitaria presidida por Marañón. Con todos estos antecedentes, Alfonso XIII decidió visitar Las Hurdes los días 20 a 24 de junio de 1922.

En la comitiva que le acompañaba, aparte de personas de la Casa del Rey, iban los doctores Marañón y Varela. En el viaje, esta comitiva hizo una parada en Pino Franqueado, para tomar un baño en el río, continuando por Cambroncino hasta Nuñomoral. El día 22, tras recorrer una de las zonas más pobres y enfermas de Las Hurdes, pernoctaron en Casares, y, a continuación, llegaron al Monasterio de las Batuecas, donde pasaron la noche. El día 24 visitaron La Alberca, desde donde emprendieron camino de regreso.

La trascendencia del viaje fue notable, porque afianzó los planteamientos médicos que había efectuado Marañón y creó un gran impacto mediático, uno de los cuales fue la aparición de un documental de cine dirigido con Buñuel, que se rodaría en 1933, y que procuraba dar una propaganda republicana sin gran sentido al viaje, jugando con planteamientos surrealistas y con una financiación efectuada por un anarquista aragonés, Ramón Acín. En esta película, todas las escenas colectivas se prepararon para crear, en palabras del propio Buñuel, un «documental tendencioso», para lo cual se fijó repetidamente en escenas muy sobresalientes y curiosas; pero alejadas de la realidad, y eso provocó una amplia indignación por lo sectario del argumento y deformación de la realidad. Caro Baroja y Marañón tacharon esa obra de «mezclar un nacionalismo barato y abominable». Además, ese documental se vincula, de alguna manera, con lo que en la primera mitad del siglo XX se llamó «la España negra», representada por Gutiérrez Solana y quizá por Darío Regoyos.

En la Dictadura de Primo de Rivera se inició una reordenación inicial de Las Hurdes; mas la II República, como consecuencia del intento de Golpe de Estado del General Sanjurjo, decidió, entre otras medidas de reacción, confinar precisamente en esa zona al político, claramente antirrepublicano y monárquico, fundador del Partido Nacionalista Español, que presidía el doctor José María Albiñana. Como castigo a su carácter, fue confinado precisamente en Las Hurdes, entre mayo de 1932 y marzo de 1933, aplicando discutibles disposiciones enlazadas con la Ley de Defensa de la República. Albiñana publicó en 1933 el libro Confinado en Las Hurdes (una víctima de la inquisición republicana); y La República Hurdana, en 1934. Albiñana sería asesinado, en Madrid, en 1936, tras el comienzo de la Guerra Civil, por el bando republicano.

Posteriormente, y hasta nuestros días, Las Hurdes se convirtieron, ya, en una especie de icono de una situación y de una época. Han sido objeto de atención por los poderes públicos con sucesivas visitas de Franco y de Juan Carlos I, y de estudios tan importantes como los publicados en el Boletín de la Real Sociedad Geográfica, a partir, nada menos, que de 1890, y hasta la actualidad. No podemos olvidar que Lope de Vega situó en Las Hurdes una de sus comedias, describiéndola como una comarca enclavada en los Estados del Duque de Alba, habitada por una tribu marginada, y casi independiente, que se regía de modo patriarcal. Afortunadamente, como consecuencia del radical cambio de la economía española a partir de 1957, todo eso ha pasado a ser interesante para la historia de la que se ha llamado «la España castiza».

Juan Velarde Fuertes es economista y catedrático