Sueño cumplido: Comprarse una isla para fundar su propio país

Un grupo de inversores regenta una nueva nación en el Caribe de más de 500 ciudadanos

Coffee  Caye
Coffee Caye FOTO: Marshall Mayer

Marshall Mayer y sus amigos han hecho realidad el sueño compartido de miles de ciudadanos. Se han comprado una isla desierta en el Caribe, han creado una nación ficticia y hasta se han dado cargos tipo «su Alteza Real (SAR) el príncipe regente».

Coffee  Caye
Coffee Caye FOTO: Marshall Mayer

«Estamos orgullosos de haber reunido a gente corriente de todo el mundo, de más de dos docenas de países, para adquirir un hermoso pedazo de paraíso en Belice», reconoce Mayer, cofundador de «Let´s Buy An Island», un proyecto de crowdfunding para comprar islas.

«Muchos de nosotros tuvimos un sueño como éste de pequeños, así que es divertido fingir que lo somos», me cuenta el ex príncipe regente de Coffee Caye, quien el año pasado cedió su título a otro inversor. Mayer explica que les han «sobrepasado las peticiones y el apoyo. En este momento, hay más de 500 ciudadanos y lo hemos financiado totalmente con nuestro tope de 150 acciones emitidas. Ahora queremos construir en ella y abrirla al turismo para compartir el hermoso país de Belice, y nuestra pequeña isla, con el resto del mundo».

Al consultarle si entre los nuevos ciudadanos hay algún español, admite que sí, que hay «numerosos» partidarios de España. Mayer nos anima a solicitar un DNI de esta remota nación a través de su web (por 19,9 dólares).

Oriundo de Nueva York, describe la singular belleza de su cayo y esa atracción especial por el sol y la arena. «Sólo tiene 0,6 hectáreas, sin embargo parece mucho más grande: no tenemos vecinos y hay mucho océano en todas las direcciones». Ávido viajero, destaca que su islote cuenta con uno de los mejores climas que ha experimentado. «Hemos acampado allí un par de veces. Y no hay nada como sentarse alrededor de una hoguera, cenar barbacoa, ver las estrellas y sentir la brisa nocturna».

Coffee Caye
Coffee Caye FOTO: Marshall Mayer

Tras el éxito de su primera isla, ya piensan en su próximo proyecto. Mayer espera que sea «más grande y emocionante, con la participación de muchas más personas de más países. Esto sólo ha sido una prueba piloto para nosotros», añade.

Sobre la manida pregunta de qué se llevaría él a una isla desierta, tiene una respuesta bien fundamentada: «Buenos libros, mucha crema solar y una botella de ron para mezclar con el agua escondida en los deliciosos cocos de Coffee Caye».