Economía

¿Por qué se redujo el déficit público en 2021?

Parte del aumento de los ingresos responde a la recuperación, pero otra proviene de la caja que hace el Estado con la inflación

Juan Rallo

El déficit público de 2021 se redujo en un 28% con respecto al nivel alcanzado en 2020: 82.819 millones de euros frente a los 115.200 millones del ejercicio anterior. Seguimos estando en niveles muy elevados y preocupantes –sobre todo teniendo en cuenta el igualmente alto nivel de nuestro endeudamiento público– pero al menos la trayectoria del desequilibrio financiero es descendente. Este retroceso del déficit tiene lugar, además, en un contexto en el que el gasto público agregado continuó creciendo: mientras que, en 2020, el conjunto de las administraciones públicas gastaron 578.500 millones de euros, en 2021 desembolsaron 30.000 millones de euros más, es decir, 608.500 millones.

¿Por qué ha caído entonces el déficit? Pues porque los ingresos públicos han crecido de manera mucho más agresiva: desde los 465.500 millones de euros a los 527.000 millones, es decir, en más de 60.000 millones de euros.

Si desagregamos la fiscalidad por partidas, veremos que la figura tributaria que más se incrementa es la del Impuesto sobre Sociedades (un 68%), seguida del IVA (14,5%), del IRPF (7,5%), de las cotizaciones sociales (6,2%) y de los Impuestos Especiales (5%). Ahora bien, sobre esta última partida tengamos presente que algunos de ellos, como el Impuesto Especial a la Electricidad, se han llegado casi a suspender, de modo que un crecimiento del 5% continúa mostrando una sorprendente fortaleza. La clave del asunto, por tanto, es explicar por qué se han incrementado tanto los ingresos públicos. Y en este caso hay dos claros motivos.

Por un lado, la recuperación económica experimentada en 2021. La superación de la pandemia (sobre todo durante la segunda mitad del año) permitió que la economía española se expandiera un 5,1% en términos reales. Más actividad significa mayores beneficios (Impuesto sobre Sociedades), más empleo (IRPF y cotizaciones sociales) y más consumo (IVA e Impuestos Especiales).

Pero, por otro lado, también es necesario hablar de la fuerte inflación experimentada en 2021 y, sobre todo, en la segunda mitad del año: si los precios se incrementan, entonces se recauda directamente más por IVA y por Especiales (por ejemplo, la recaudación del IVA eléctrico ha sido mayor que en 2020 a pesar de haberlo rebajado desde el 21% al 10%) e indirectamente más por Impuesto sobre Sociedades e IRPF o cotizaciones (los mayores precios se distribuyen en forma de ingresos: ya sea de mayores beneficios empresariales o de mayor masa salarial). El efecto conjunto de ambas medidas ha provocado que el PIB nominal creciera en 2021 hasta 1,2 billones de euros frente a 1,12 billones en 2020.

Por consiguiente, una parte del aumento de ingresos responde a buenos motivos: los españoles están generando más riqueza y, aun transfiriéndole un porcentaje constante de esa riqueza al Estado, éste consigue amasar más recursos en términos absolutos. Pero otra parte del aumento de los ingresos responde a malos motivos: la inflación está golpeando a los españoles y el Estado está haciendo caja a su costa. No en vano, el porcentaje de ingresos públicos sobre el PIB se ha incrementado en 2021: desde el 41,5% al 43,75%.

El Estado cada vez es más grande y nos rapiña con mayor saña. Por supuesto, no esperen que esta tendencia se revierta bajo la dirección de este Gobierno, pues eso es exactamente lo que lleva ambicionando desde hace años.