Votos

El resultado electoral de Andalucía deja un mensaje: la mayoría ciudadana no tolera demasiado tiempo a los extremos. Sobre todo, con la gasolina a este precio

FOTO: José Manuel Vidal José Manuel Vidal EFE

Resulta hipnótico, un ejercicio de política impresionista, mirar esos gráficos con forma de nubes de puntos de colores que enseñan las empresas demoscópicas tras las elecciones. Tienen una enorme relevancia: ahí se pueden apreciar las migraciones de voto de un partido a otro, y del otro al uno… Porque muchos votos cambian de destinatario de unas elecciones para las siguientes. Hay electores fieles hasta la muerte a un solo partido, claro, pero esos son los menos. Lo más habitual es que una persona pueda votar a distintos partidos a lo largo de su vida, incluso de opuesto signo político. Lo raro es que no lo haga.

Por eso, los que hablan de «los votos del PP, del PSOE, etc…», viven en un ensueño de apropiación indebida. Porque el voto no pertenece a ningún partido, tan solo al ciudadano que ejerce su derecho, y hace con él lo que mejor le parece en cada ocasión. Ahora mismo puede haber un trasvase de voto desde Podemos al PSOE porque este último se ha mostrado capaz de calmar las ansias radicales del votante podemista. Pero también habrá otros votantes con cierta raigambre en el PSOE que habrán huido precisamente de esa radicalidad, votando opciones más hacia el centro. Porque el PSOE, al aliarse con todos los extremistas de izquierda del arco político español, ha «centrado» al PP, a pesar de que, desde Zapatero, se venía haciendo todo lo posible por convertirlo primero en «derecha extrema», y luego sencillamente en «ultra derecha» o «extrema derecha».

Siguiendo esa cadena de traspaso de votos, en que los movimientos extremos obligan a recolocar el centro, el PP recibirá votos del centro izquierda, aunque a su vez perderá algunos que irán a su derecha, hasta Vox. Si bien, como siempre ocurre en España, y en casi todo el mundo, es en el centro donde se encuentra el grueso de los votantes, de los ciudadanos. Así, el resultado electoral de Andalucía deja un mensaje: la mayoría ciudadana no tolera demasiado tiempo a los extremos. Sobre todo, con la gasolina a este precio.