Biden, presidente senil, confuso y débil

«Se está produciendo la sustitución de la religiosidad cristiana por un nuevo humanismo panecologista»

Luis María Anson

Stanley G. Paine es un filósofo de la Historia razonador y lúcido. Desde la serena contemplación del mundo, al estilo de Arnold J. Toynbee, ha afirmado que Joe Biden es «un presidente senil, confuso y débil» y que Putin ha encontrado en él la oportunidad para desarrollar su política violenta y rechazable pero no irracional porque el líder ruso, un hombre atroz, sabe muy bien lo que le conviene. «Es muy calculador».

Robustecido por un profundo conocimiento de la Historia, José María Zavala está haciendo un periodismo de primer orden. Su entrevista con Stanley G Payne, publicada por este periódico, no debería diluirse en la dispersión veraniega. Es un espejo en el que se refleja de forma descarnada la realidad del mundo actual. Subraya Payne el colapso de gran parte de la civilización occidental, el auge del neomarxismo alentado por la revolución cultural, así como la sustitución del cristianismo por un humanismo mecanicista y transhumanista.

Y todo ello mientras la China autoritaria, enriquecida pero comunista, vive un auge imparable que desborda a la decadente Europa en la que se ondea el espantapájaros del «fascismo» como una argucia política para fragilizar a los que no se someten a los dictados de la extrema izquierda altanera y descalificadora.

El partido demócrata estadounidense, afirma Stanley G. Payne, se ha radicalizado hacia el neomarxismo, bien disfrazado para engañar a la opinión pública a través de los medios de comunicación en buena parte sectarizados. Se está produciendo de forma acelerada la sustitución de la religiosidad cristiana por un nuevo humanismo panecologista, impregnado de relatividad y utopismo.

La rendición de Biden y la parálisis de los sectores sociales moderados, a los que zarandea el hedonismo, también el disfrute de la vida regalada, dibujan, si no se pone remedio a tiempo, un futuro incierto que lo desequilibra todo. Y un apunte final. Frente a los delirios de López Obrador y varios dirigentes iberoamericanos, Payne ha afirmado: «En América, la mayor parte de la población fue leal a España. Corresponde esencialmente a una minoría de españoles la rebelión contra la metrópoli. Los indios y los negros preferían a España y estuvieron contra la voracidad de los españoles rebelados».