Opinión

Otra Guerra Fría más peligrosa que la anterior

Cuanto más se alargue la guerra, y con ello la crisis global, más países estarán forzando la salida negociada. Sin embargo, ni Rusia ni Ucrania están por la labor de sentarse a negociar.

Los últimos éxitos parciales de Ucrania en el nivel táctico mediante el uso de lanzacohetes de precisión HIMARS de los EEUU y otros sistemas de Artillería y de cohetes y misiles antitanque franceses y británicos, nos hacen desviar la atención de otros aspectos en el nivel estratégico que son al fin y al cabo los definitivos, como son las confrontaciones presentes y futuras por los recursos energéticos, la recesión global que está a las puertas y la reedición de una nueva guerra fría.

Detrás de las últimas crisis que vemos en la actualidad, posiblemente incluso la de Ucrania, están la confrontación por la energía, gas, petróleo, minerales estratégicos y tierras raras. También y muy particularmente en el Sahara, aunque parece que España sea la convidada de piedra en este asunto en el que hace y actúa al dictado copiando hasta las declaraciones de terceros.

Conforme se prolonga el conflicto en Ucrania, aparece cada vez menos en los medios de comunicación y los países con mayor dependencia de Rusia y particularmente de China que no estaban en su línea empiezan a alejarse de la esfera euroatlántica y asociados y a unirse al eje China-Rusia.

En Occidente se felicitan por el impacto táctico de las armas de última generación que suministran a Ucrania, veremos si esa ventaja táctica se mantiene en el tiempo. Sin embargo, lo más importante sería valorar el impacto estratégico, más allá del ámbito euroatlántico, para comprobar que quizá no esté todo tan claro, particularmente en África, Hispanoamérica y Asia decantándose muchos países por el eje China-Rusia.

En este escenario, los países que apoyan una derrota de Rusia y la retirada rusa de los territorios ocupados cada vez son menos y, sin embargo, aumentan aquellos que prefieren una salida negociada que termine con la crisis global energética y alimentaria. Cuanto más se alargue la guerra, y con ello la crisis global, más países estarán forzando la salida negociada. Sin embargo, ni Rusia ni Ucrania están por la labor de sentarse a negociar.

Hace varias semanas vimos cómo en el acuerdo finalmente alcanzado para permitir el corredor marítimo que posibilita exportar cereales desde Ucrania, los representantes de este país y de Rusia no consintieron sentarse en la misma mesa, escenificando las nulas posibilidades de negociación por el momento.

En definitiva, la situación determina que el otoño e invierno próximos van a ser calientes y no precisamente en términos energéticos. Prueba de ello es que España está exportando energía a Francia, a Marruecos e incluso al Reino Unido, algo inaudito, y que nuestro país se consolida como hub energético entre Europa y África, situación que hay que saber gestionar para ampliar definitivamente las conexiones energéticas entre España y Europa a través de los Pirineos y explotar nuestras capacidades, que son muchas, en refino de petróleo y en gasificadoras, así como en almacenamiento de esos recursos. Podríamos explotar también nuestros recursos energéticos en el subsuelo, pero una ley ecoverde poco realista lo impide.

La crisis energética, unida a la alimentaria, a la financiera que empieza a vislumbrarse y la inflación combinada con la recesión, que muestra su peor cara, hace que lo más importante y también lo más urgente sea valorar el impacto estratégico de la crisis de alcance global actual, que además no surge sólo de la guerra de Ucrania, que desde luego la empeora, sino que aparece por otras razones y de forma multifacética y desconocida para los analistas económicos, sobre todo por el impacto en la economía global de las sanciones, algunas inéditas, impuestas a Rusia.

Todo ello muestra una tendencia a revivir dos bloques enfrentados, esta vez uno sobre el eje China-Rusia al que se unirá Irán, que sufre también las sanciones de Occidente, y el otro sobre países euro atlánticos y otros asociados en el Pacífico.

Estamos ante la reedición de una guerra fría con muchas más aristas que la anterior. Recuerdo que en la anterior edición de la Guerra Fría, Rusia y China estuvieron enfrentadas indirectamente a los EEUU en Vietnam y Corea con los resultados conocidos. Esa guerra fría derivada del fin de la II Guerra Mundial marcó una época de enfrentamiento ideológico entre bloques, pero con estabilidad, en la que se avecina el enfrentamiento no es ideológico, es por muchas otras razones imprevisible, y de ahí su peligro.

Luis Feliu Bernárdez es General de Brigada (r). Academia de las Ciencias y las Artes Militares.