Los impuestazos de la izquierda

«Es un permanente saqueo de los bolsillos de los españoles, familias y empresas, sin que racionalicen y reduzcan el gasto público»

Francisco Marhuenda

Uno de los aspectos que define a la izquierda política y mediática es su carácter voluble e incoherente. No es una crítica ideológica, sino la constatación de su línea de actuación ante temas similares. Cualquier duda se subsana acudiendo a la hemeroteca. Ahora tenemos una nueva muestra, la enésima, de esta realidad. El gobierno del PP se encontró en 2012 con una situación económica catastrófica. Es cierto que la memoria es frágil, pero los datos económicos están al alcance de todos aquellos que quieran realizar análisis rigurosos. Ni siquiera es complicado conocer los datos de déficit público, deuda pública y empleo, por señalar los más relevantes, porque las series históricas son fáciles de consultar en las webs del ministerio de Economía y el Banco de España, así como de la Unión Europea. A pesar de ello, se vivió una campaña inmisericorde hasta que, finalmente, consiguieron desalojar a los populares del gobierno gracias a la manipulada moción de censura, que contó con el apoyo de los enemigos de España y la Constitución. Por supuesto, con el fervoroso aplauso mediático. Hasta ese momento, se criticaron las subidas de impuestos y se aseguraba que vivíamos una situación de emergencia social.

El actual gobierno se ha caracterizado por los impuestazos. Hasta el momento ha aprobado 42 subidas e impondrá otros nuevos. Es un permanente saqueo de los bolsillos de los españoles, familias y empresas, sin que racionalicen y reduzcan el gasto público. La izquierda no critica esta enorme presión tributaria y se escuda en que es una crisis global, todas lo son, y que hemos sufrido la epidemia de la covid y ahora la invasión rusa de Ucrania. Es curioso que este asalto a las clases trabajadoras no merezca la misma campaña que sufrió el PP. Por supuesto, las colas del hambre, como frívolamente se calificaron, o las desigualdades sociales ahora pasan desapercibidas. La «trituradora» de la izquierda está tranquila, porque es un gobierno de coalición del PSOE y Podemos, con el apoyo parlamentario de bilduetarras, independentistas y antisistema, así como de los pijo-progres de Más País. Los que antaño eran feroces defensores de las sufridas clases trabajadoras maltratadas por empresarios y populares son ahora los estómagos agradecidos que cobran de los Presupuestos. Por supuesto, la maquinaria de los impuestazos sigue trabajando a un ritmo avasallador.