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¿A qué espera Gabilondo?

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Tiempo de lectura 2 min.

01 de junio de 2019. 05:19h

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Tomás Gómez 1/6/2019

En las elecciones del pasado domingo el PSOE ha subido prácticamente en todos los sitios de España. Allá donde gobernaba se ha consolidado y en aquellas plazas en las que era oposición ha aumentado sus apoyos, recuperando el gobierno de un buen número de ellas.

Buenos ejemplos son Emiliano García-Page, Guillermo Fernández Vara, Abel Caballero o Inés Rey, en A Coruña. Sin embargo, en Madrid ha ocurrido algo curioso, pese a que la ola de recuperación socialista se ha extendido a lo largo y ancho de los municipios madrileños, ni Ángel Gabilondo ni Pepu Hernández han logrado mejorar los resultados de hace 4 años.

Con mejor resultado dimitió Miguel Sebastián y cesaron a Antonio Carmona y aunque ahora, públicamente, no se le cuestiona, el futuro de Hernández no es difícil de imaginar. Dada su inexperiencia en la vida política, probablemente aún no es consciente de que todavía no le han pedido la renuncia porque se intenta alguna operación de despacho y no cabe distorsiones.

Desde que Valls busca una salida digna a su mediocre resultado, las apuestas sobre lo que hará Ciudadanos en algunos territorios se han disparado. El punto de mira se ha puesto en Madrid y Errejón ha encendido una llama de esperanza alejándose de la posición que mantuvo en 2016 cuando se negó a un pacto con PSOE y Ciudadanos.

La carambola es complicada, porque pasa por la renuncia de la alcaldesa en funciones, cuya ambición ha quedado demostrada, porque al PP se le escape Ciudadanos y porque Ciudadanos decida ser bisagra en España y abandonar lo de ser la alternativa de derechas al PSOE.

Sin embargo, la política en España cambia como las veletas, en segundos, y es mucho más fácil construir una sensación mediática y social que un gobierno.

Entretanto, el paciente Ángel Gabilondo hace lo que ha demostrado que mejor se le da, pasar desapercibido. El PP tiene a medio gobierno de Esperanza Aguirre en la cárcel, ha visto cómo dimitía Cifuentes y porqué razón lo hacía y el expresidente es diputado electo por Ciudadanos, pero el PSOE no ha recibido más apoyos.

Algunos políticos creen que si no bajan a la arena a batirse, no se desgastan y eso les favorece cuando llegan las elecciones, con Gabilondo se ha demostrado que esa teoría no funciona.

Después de estar ausente cuatro años, los votantes se habían olvidado de que seguía ahí. Pero ha ocurrido que la gente le ha vuelto a ver en los carteles y ha hecho repaso de la legislatura, incluso algún despistado que lo confundió con otro Gabilondo ha salido del error en esta ocasión.

Pero la pregunta que muchos hacen es ¿a qué espera Gabilondo? pues a qué va a esperar, a ver si alguien arregla lo de Errejón o al menos el presidente le da alguna cartera.

En realidad, alguna cosa se merece por haber prestado al PSOE algo tan personal como el apellido y porque con la broma, ya no puede volver a la universidad ni como catedrático emérito y eso sí que le hacía ilusión.

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