El artículo 155

Félix Millet fue escogido por aclamación presidente del Orfeó Catalá en la asamblea general de socios en octubre de 1978 y emprendió la restauración del Palau de la Música, que se encontraba en un estado lamentable. En 1983 creó un consorcio formado por la Generalitat, el Ayuntamiento y la Diputación que le dio plenos poderes para gestionar el dinero de las obras. En julio de 2009 fue destituido de su cargo debido a la querella presentada por la fiscalía de Barcelona por apropiación indebida y falsedad. «Somos unas 400 personas, nos encontramos en todas partes y siempre somos los mismos», sentenció Millet a los autores del libro «El Oasis Catalán», en referencia a la sociedad civil catalana que controla Catalunya desde finales del siglo XIX. Presidente de l’Agrupació Mutua, Presidente de Bankpyme, miembro de la Junta de la Fundació F. C. Barcelona, del Patronato del Liceu, del consejo administrador de La Caixa, de la Fundación Pau Casals. Su hermano Xavier Millet fue el primer candidato de CDC para liderar el Ayuntamiento de Barcelona. Un catalán nacionalista con pedigrí. El presunto autor del saqueo del Palau de la Música, estudió en la exclusiva escuela Virtèlia junto a Jordi Pujol, Pasqual Maragall y otros protagonistas de la reciente historia de Catalunya, que fueron el núcleo que propulsó el relato secesionista. El padre de Millet fue el fundador en 1961 de la principal organización de agitación separatista en Catalunya, «Omnium Cultural», y se erigió en un personaje clave para la constitución de «Banca Catalana», proveedor de recursos para la creación del entramado de asociaciones para la llamada «construcció nacional dels Païssos Catalans», mecenas de cientos de personas ávidas de colocarse en la sociedad civil, bien sea en empleos públicos o en los centros de poder de la Catalunya franquista que manejaban a su antojo, dando trabajo, entre otros, a los padres de Miquel Roca y de Pasqual Maragall. Esta semana ha empezado el juicio oral del macro proceso penal del saqueo en el Palau de la Música, un fraude de 22 millones de euros y en el que se acusa a CDC, a través de su fundación, de embolsarse más de seis millones y medio de euros y en el que el personaje clave es el extesorero de la Fundación Trías Fargas (después llamada CatDem) Daniel Osácar.

Millet no es un accidente. Millet es la síntesis del problema que tenemos en España. Millet resume a la perfección el grado de penetración de la corrupción y la destrucción del espíritu emprendedor de los catalanes y que está provocando la desaparición del otrora rico tejido empresarial catalán. En octubre de 2009 Jordi Pujol manifestó en el programa de TV3 «Els Matins»: «Estoy muy dolido con Millet porque su actuación hace mucho daño a Catalunya». El proceso separatista ponía la cuarta marcha. La quinta la puso poco después de julio de 2014 cuando Jordi Pujol reconoció que su familia tuvo en el extranjero una fortuna sin declarar. En los próximos días se pone la sexta marcha de la desconexión con la complicidad de una burguesía cobarde y el aplauso de los medios de comunicación en Cataluña. No habrá marcha atrás. El choque es inminente. Ante la aceleración del proceso, el Estado debe escoger la vía de los 155 kilómetros por hora. Que tengamos suerte.