El bien y el ruido

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Dicen, como buenos gemelos intelectuales y casi hermanos de leche que son, Isidro Fainé, presidente de La Caixa, y Manuel Medina, experto jurista, fundador de Medina Cuadros Abogados, que el bien no hace ruido y el ruido no hace bien. Nada mejor para dar con la solución a los grandes problemas que aquejan el fútbol español.

Toda esa vorágine de opiniones rotundas y categóricas, que dicen que hay que dimitir, que hay que echar, que hace falta cambiar, ese todo es bueno o malo, blanco o negro, sin más argumentos que los intereses personales o los sentimientos enforofados, no sirve para nada. El ruido no hace bien. Y el fin de semana ha sido buen ejemplo.

Sin embargo, aquellos dirigentes que voluntariamente se instalan en el ruido para denotar su presencia, aquellos que, lejos de la humildad, quieren ser grandes sólo por grandilocuencia, terminan consumidos por sus propios ruidos. España, como país, y el fútbol, como sector que mueve el 1% del PIB, necesitan menos aspavientos, menos descalificaciones e insultos, menos locuras y menos ruido.

Cuando se habita en el mundo del criterio y de la razón, de la humildad de quien siempre desea ayudar, el silencio se instala por encima del ruido y lo cubre con su manto protector. Cuando hay ruido, porque lo arman ellos, ganan siempre los xenófobos, los racistas, los manipuladores, los fantasmas políticos, los fascistas, los ignorantes, los soberbios, los egoístas y los ególatras de postín.

A las personas normales, a los españoles de bien, el ruido no nos hace bien porque ya sabemos que el bien no hace ruido. Sabiduría de don Isidro y don Manuel. Hay que apagar el ruido.