El capitán John Smith manda fuegos

En la pasarela PSOE, Pedro Sánchez, se declara convencido de que Felipe VI regenerará la Casa Real. Este triunfará por su morro político y su capacidad para distraerse de los problemas propios. La sucesión Real lo cubre todo y nos permite olvidar que el primer problema de España no es la crisis, que está encarrilada aunque sea preciso un medio plazo, o el secesionismo que se pierde en su ilegalidad, sino el derrumbe de la izquierda más antigua y con experiencia de Gobierno, y balance institucional del Partido Popular. Tiempos hubo en que resultaban sugestivos personajes como el austriaco Bruno Kreisky, Olof Palme, que iba con su mujer al cine en metro y sin escolta cuando le asesinó la extrema derecha policial, Willy Brandt, y hasta Mitterrand antes que supiéramos que había engañado a Vichy, a los nazis, a la Resistencia y hasta a su mujer, la activista Danielle. La socialdemocracia española declinó con Felipe González, y continuó descendiendo escalones con Joaquín Almunia (que se alió con los comunistas) y Rodríguez Zapatero que confundió el PSOE con una ONG. Lo único que han logrado los aspirantes es apear a las chicas de la pasarela, más Cibeles que otra cosa. Perdidos en disquisiciones de costurera estos caballeritos de Azcoitia no nos explican cómo entienden la socialdemocracia, como van a gerenciar lo que resta de crisis, que es eso de la España federal que pregonan, y hasta cómo se van a relacionar en Europa con sus correligionarios franceses y alemanes que les observan con preocupada estupefacción. La confusión, la falta de claridad provoca más monstruosidades que el sueño de la razón. El «Carpathia» pudo rescatar a todos los embarcados en el «Titanic» pero los telegrafistas se pisaban a sí mismos porque la señal S.O.S. acababa de entrar en vigor. El capitán Edward John Smith, bajo shock, ordenó lanzar bengalas, tomadas en aquel barco más próximo por fuegos de artificio. En el PSOE tiran cohetes de fiesta.