El escándalo continúa

Quienes denigraban tanto a la jueza Mercedes Alaya ¿qué dirán ahora tras conocer la decisión del fiscal anticorrupción ratificando la imputación dictada sobre Manuel Chaves y José Antonio Griñán? Todo indica que la magistrada lo está haciendo correctamente y quienes provocan dudas sobre sus respectivas actuaciones son precisamente los ex presidentes socialistas de Andalucía, precisamente los que más debían haber velado por la pulcritud en la utilización del dinero público, provenga de España o de Europa. Da la impresión de que los prebostes del PSOE no van a salirse con la suya, aquellos que apalearon dialécticamente a su señoría van a fracasar en el objetivo de retirarla del asunto. Paso a paso, perfila el atraco a las arcas de todos nosotros. El momento en que se desvele toda la historia será la bomba.

Dicho esto, como primer comentario a los últimos acontecimientos, obligatoriamente hay que dirigir la mirada a UGT, cuyas sedes están siendo objeto de registros porque los indicios de delito así lo requieren. Parece mentira que sindicalistas de estas siglas hayan podido cometer semejantes tropelías. Muchas veces me pregunto qué pensará Nicolás Redondo Blanco sobre a dónde han llevado la organización sus predecesores, sobre cómo algunos dirigentes han podido aprovecharse, presuntamente por supuesto, de su cargo para beneficio personal. ¿Qué han hecho con aquel «honradez y firmeza» que tanto le gustaba repetir a Pablo Iglesias, fundador del sindicato? ¿Pensaría en el futuro cuando dijo «elegid a los mejores y luego vigiladlos como si fuesen canallas»? Lo que está sucediendo en torno a UGT y PSOE de Andalucía es vergonzoso pero lo peor es que la ciénaga no para de extenderse y parece no tener fin. Así es la vida.