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El fanatismo del «Gobierno Sánchez»

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Tiempo de lectura 4 min.

08 de diciembre de 2018. 20:11h

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Francisco Marhuenda 8/12/2018

En numerosas ocasiones he comentado que el gobierno Sánchez es legal y legítimo, aunque sea el resultado de un engendro de moción de censura que desvirtúa la previsión constitucional. Lo es porque contó con unos apoyos que estaban unidos sólo por su obsesión por desalojar a Rajoy y al PP del poder, pero sobre todo porque entre sus “socios” estaban formaciones anticonstitucionales como Bildu, ERC y el PDeCat. Los que protagonizaron un golpe contra la Constitución, como los independentistas catalanes, fueron quienes apoyaron el acceso de Sánchez a La Moncloa. No voy a minimizar los errores del anterior presidente del Gobierno y su partido. Otra cuestión es que la moción tendría que haber sido instrumental para que los españoles nos pudiéramos expresar en las urnas. Con cierta ingenuidad mucha gente lo creyó, pero el problema es que no conocían la tenaz ambición de Sánchez.

Estamos ante un gobierno agónico al que lo único que le importa es permanecer en el poder. Es un fin en sí mismo. Por ello, lo que es una muestra de fanatismo sin límites son las palabras de la pintoresca ministra Isabel Celáa, que no parece muy bien dotada para ejercer como portavoz, al cuestionar que “PP y Ciudadanos se arroguen el derecho a presidir la Junta”. Lo dice la “miembra” de un gobierno que tiene solo 84 diputados de los 350 que cuenta el Congreso de los Diputados. Es increíble. La izquierda política, mediática e intelectual soñaba con una formación a la derecha del PP, porque como son bastante torpes en sus análisis y sectarios creían que sería un gran perjuicio para el centro derecha. Lo sucedido en Andalucía es un fiel reflejo de su miopía.

Ahora quieren estigmatizar a Vox, cuando han pactado con una formación antisistema como Podemos, que cuestiona la Constitución y está instalada en un radicalismo ideológico que no esconde, y con los independentistas catalanes que han querido romper España y han dividido Cataluña creando un clima de confrontación social terrible. Con estos socios y tras una moción de censura jaleada por numerosos periodistas e intelectuales que consideran que sólo la izquierda está legitimada para gobernar, aunque sea con tan estrafalarios compañeros de viaje, ahora el gobierno se cuestiona el cambio que han pedido los andaluces en las urnas.

Celáa no puede ser más inconsistente. Es algo muy preocupante, además, porque es la titular del departamento de Educación. Hay que esperar de los políticos una razonable consistencia ideológica, coherencia y rigor intelectual, pero cada vez soy más pesimista porque se ha instalado una concepción de la política sustentada únicamente en el asalto del poder y su permanencia en él a cualquier precio.

No es razonable aplicar dos varas de medir y el Gobierno lo hace sin ningún rubor. Me he leído las “100 medidas para la España viva” de Vox, algo que no han hecho, me temo, muchos políticos y periodistas, y se podrán compartir o no pero desde luego no son eurófobos, machistas, homófobos, fascistas, ultras... como se les acusa con enorme frivolidad. Al igual que sucedió con Podemos hay que esperar y ver qué es lo que hace ahora que ha entrado en las instituciones. En cambio, con los bilduetarras y los independentistas que apoyaron a Sánchez no hay que tener ninguna duda, porque ya han demostrado con sus actuaciones que son unos peligrosos antisistema.

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