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El oremus

Tiempo de lectura 2 min.

13 de octubre de 2016. 01:31h

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Julián Redondo 13/10/2016

El Atlético por encima –el «golaverage» manda–, el aliento del Barça en el cogote y la enfermería como la cola del paro después del verano. Zidane tiene varios problemas y, en compensación, diversas soluciones tácticas. Las bajas con millones son menos dolorosas. Los reservas del Madrid serían titulares en muchísimos equipos; pero lo curioso es que el vacío que ha dejado Casemiro, uno de los jugadores que menos ha costado, es difícil de llenar porque en su puesto es único. El Madrid lo adquirió al Oporto en 2013 por 5,5 millones de euros, se lo cedió en 2014 por 600.000 y un año después lo recompró por 7,5 por deseo de Rafa Benítez. Hoy por hoy, es uno de los pilares del equipo; como Modric, el «regista», el organizador, una ausencia más que notable. También deja Marcelo un hueco complicado de cubrir, y en cuanto a Sergio Ramos, quizá le convenga un descanso y así recuperar el oremus, aunque las lesiones jamás son bien recibidas. El misterio se cierne respecto a James. Si juega contra el Betis, cuando regrese a Colombia lo tendrá que hacer con guardaespaldas.

En vilo, como el amor de Pere Gimferrer en ese imprescindible libro de poesía, así se encuentran Zidane y el Madrid. Cogidos de un hilo porque, pese a no haber perdido un partido desde aquella derrota en Wolfsburgo, la sucesión de empates todo lo cuestiona: la actitud de los jugadores, la capacidad del entrenador, la composición de la plantilla, la necesidad de acudir al mercado de invierno, con el improbable permiso de la FIFA y una serie de dudas alimentadas por la desazón que producen las lesiones. Han caído titulares, es la hora de los suplentes, o de los valientes, y del técnico.

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