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El run run de las elecciones

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Tiempo de lectura 4 min.

18 de junio de 2019. 05:09h

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Tomás Gómez 18/6/2019

Pedro Sánchez ganó las elecciones, pero eso no significa que haya obtenido mayoría absoluta ni que esté cerca de ella. Los adversarios, aunque quedaron seriamente dañados y fraccionados, siguen siendo la oposición y la investidura no se antoja tan sencilla como se preveía en principio.

Las opciones disponibles para los socialistas parece que son tres, pero a cuál más complicada. La opción de Navarra Suma, la abstención de ERC o el apoyo de Ciudadanos.

El apoyo de los forales requiere el sacrificio de los socialistas en el Ayuntamiento de Pamplona y en la Comunidad, pero levantaría ampollas en algunos sectores del socialismo navarro. El problema es que podría revolucionar no solo al PSN sino también a los nacionalistas vascos.

La siguiente opción barajada es la abstención de ERC. Solo tiene inconvenientes y una factura que no puede pagar el Estado de Derecho. Después del apoyo socialista a Colau, los independentistas habrán encarecido su apoyo y el PSOE no debe aparecer ante la opinión pública del brazo de Iglesias y de los separatistas.

Pero, sin duda, la opción más improbable es la de la abstención o el apoyo de Albert Rivera. Todos los días se conocen en los medios de comunicación peticiones en el seno de los naranjas para volver a una senda centrista que se materialice en acuerdos con el PSOE.

Sin embargo, eso no está al alcance de Rivera si quiere que su partido sobreviva en política. Si ya se ha popularizado el apodo de la “veleta naranja” por sus virajes políticos, un quiebro más podría significar su caída definitiva.

También es cierto que el apoyo de Valls a Colau ha avivado las tensiones internas dando argumentos a los críticos con Albert Rivera.

En realidad, el problema del líder naranja es que no fue capaz de cumplir con las expectativas, ni en abril ni en mayo. Cuando eso ocurre surgen grietas, voces discrepantes y, finalmente, fugas. Casado y Sánchez tendrán las redes puestas por si cae algo.

Con este panorama, desde Moncloa aseguran que no quieren ni oír hablar de elecciones, pero también que se presentará a la investidura tenga o no los acuerdos, un dato más para maliciar que se están preparando para una eventual convocatoria.

Mientras tanto, Vox exige su espacio en los gobiernos. La última escaramuza se ha producido en la Comunidad de Madrid, paralizando las negociaciones con el Partido Popular porque, según ellos, no cumple sus compromisos escritos.

Es de sainete que el gobierno de seis millones de personas dependa de un documento secreto.

Lo llamativo del caso es el nuevo silencio del candidato socialista. Quizá se cree que es mejor no llamar la atención cuando en el PSOE de Madrid se busca chivo expiatorio del fracaso electoral.

Sería digno de mención que Gabilondo saliese de esta también ileso, cuando cualquier otro candidato hubiese sido forzado a dimitir la misma noche de las elecciones. Dicen en Madrid que es mejor caer en gracia que ser gracioso o tener un buen apellido, que viene a ser lo mismo.

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