El seudofeminismo y la Unión

Si alguien se tomara en serio al Partido Socialista, creería que en nuestro país las mujeres sufren una discriminación calamitosa por causa de una derecha troglodítica. Otro tanto estaría ocurriendo en la Unión Europea, donde «mandaría» una mujer feroz llamada Angela Merkel dedicada, al parecer, al triunfo del euromachismo.

A diferencia de lo que se ha esforzado por hacer el Partido Popular (al margen del error del candidato), el PSOE ha realizado una campaña sin relación alguna con los problemas de la Unión. Eso no quiere decir, sin embargo, que esos asuntos no sigan ahí. Están ahí, en primer lugar, el tema económico y el de la solidaridad entre Estados. Los socialistas españoles apuestan por una Unión del gasto, del endeudamiento y del déficit. Como se demostró en tiempos de Rodríguez Zapatero, la aplicación de esas políticas arruinará la economía de nuestros países y provocará tensiones insoportables que se traducirán en el aislamiento de los países del sur y la inhibición de los más prósperos.

Elena Valenciano, como todos los socialistas españoles, sabe que está proponiendo medidas que no va a poner en práctica. Nunca. Si llegara a tener algo de poder en la UE, haría –y lo sabe– lo contrario de lo que está diciendo. La consecuencia sería un descrédito aún mayor de las instituciones. Eso dará más motivos a la hostilidad hacia la Unión, manifestada en estas elecciones –y éste es el otro gran problema de la UE– en forma de partidos nacionalistas, populistas y regeneracionistas, es decir de pura protesta, sin capacidad para hacer nada más que dificultar una situación complicada de por sí. En nuestro caso es posible, además, que el PSOE esté haciendo la campaña a otras organizaciones cuyo radicalismo todavía puede ser creíble, en particular los pequeños grupos de extrema izquierda. Nadie en el PSOE pensará que alguien se toma en serio lo que andan vociferando. ¿O sí? Será posible que a fuerza de escucharse a sí mismos hayan llegado hasta ahí...

La Unión seguirá promoviendo reformas como las que se han aplicado en nuestro país. No se podrán hacer si no se mantienen grandes equilibrios y grandes alianzas que permitan mantener, como hasta ahora, la cohesión: cohesión social para salvaguardar la naturaleza solidaria del Estado moderno y cohesión política que sirva de barrera a los nacionalismos. Para eso, sólo sirven grandes partidos de centro, serios y sensatos. Exactamente lo contrario de un Partido Socialista empeñado en inventar programas inaplicables, acusaciones sin fundamento y fantasías como el seudofeminismo de que hace gala.