Hay otro mundo

El Madrid y el Barça pueden rivalizar incluso en gastar cada año cien millones. Acumulan la cuarta parte de la deuda del fútbol español, eso que pone los pelos de punta en Bruselas, pero con su patrimonio y sus ingresos se permiten lujos que para el resto son utopía. Son de otro mundo, y de uno más allá, Cristiano y Messi, que les han involucrado en una carrera desenfrenada por disfrutar del futbolista mejor pagado del planeta. Este verano Florentino Pérez se comprometió a convertir a Ronaldo en el «number one». Dicho y hecho: 21 millones netos por temporada para «CR7», que cede al club un bocado de sus derechos de imagen.

La subida salarial del portugués y los 40 millones que, supuestamente, ganó el padre de Neymar por vestir al niño de azulgrana despertaron la voracidad económica de Messi. Cuando en Barcelona trascendió que Leo perseguía un aumento, después de firmar la paz con Hacienda, el vicepresidente Javier Faus salió al paso de los rumores y dijo que no podían estar revisando su contrato cada seis meses... Messi le mandó a freír espárragos y Rosell se comprometió a que el mejor jugador del mundo también fuera el que más cobrara. Por eso le van a subir cinco millones, de 16 a 21, durante cada una de las próximas cinco temporadas. Alcanzará a Cristiano, pero sus ingresos serán superiores porque es dueño absoluto de sus derechos de imagen, que el Barça pretende negociar, confiado en que el muchacho suavice la inversión con un gesto caritativo... Entre tanto, en el otro mercado laboral, la fagocitación de pagas extraordinarias, la congelación de sueldos y la rebaja salarial son el pan duro y nuestro de cada día.