Jaula de grillos

Los resultados de las elecciones del pasado fin de semana han hecho que el Parlamento Europeo (PE) se convierta todavía más en una «jaula de grillos», que va a resultar muy difícil, no ya de controlar, que tampoco se trata de eso, sino de gobernar. Lo quieran o no, para sacar adelante los asuntos que se debatan no quedará más remedio que o bien los populares y los socialistas hacen un pacto de legislatura y van de la mano, o bien llegan a acuerdos puntuales en temas concretos. Entre las dos minorías más numerosas suman 405 diputados, lo que supone 29 más de la mayoría, que asciende a 376. Para poder constituir un grupo hacen falta 25 eurodiputados pertenecientes como mínimo a 7 Estados miembros. Si las negociaciones para lograr una mayoría estable o puntual van a ser muy complicadas, no se van a quedar atrás las conversaciones encaminadas a conseguir esos 25 eurodiputados. Habrá que buscar los puntos comunes y las posiciones que defenderán cada uno de esos grupos más pequeños, compuestos a su vez por otros subgrupos. No, no va a ser una tarea fácil. Además, tras la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, casi todos los asuntos requieren la aprobación de los eurodiputados. Si los acuerdos alcanzados por separado, sobre una misma propuesta de la Comisión, por el Consejo de Ministros y el Parlamento no coinciden, será necesario abrir otras negociaciones en «trílogo» (a tres bandas) para cerrar pactos globales entre las instituciones comunitarias. Puede que el procedimiento sea mucho más democrático, pero hace falta ver que sea efectivo, porque será milagroso que se tomen decisiones. Y más con esta «jaula de grillos» resultante de las elecciones.