La bandejita

Según los responsables de Skycanner, una empresa que se dedica a testar la calidad que ofrecen las compañías aéreas, ahora se come mejor en los aviones. Aseguran, además, que el mejor catering en corta distancia lo tiene SAS, la línea sueca, mientras que el de larga distancia lo posee la holandesa KLM. Gente que desayuna arenques saliendo bien en las encuestas gastronómicas, esto es el colmo. ¿Y no hay ninguna española, se preguntarán Vds? Pues sí, en las de bajo coste, aparece en quinto lugar Vueling, parte ya reciente de Iberia. A mí me parece que este tipo de mejoras, nos hacen mal a los amantes del detritus. Voy a confesarlo sin rubor. Es más, mientras escribo esto, me voy a poner de pie. Hola, me llamo María José Navarro y me encanta la comida de los aviones. Me gusta esa ensalada bajo el plástico, con todos los vegetales con el mismo sabor, y esa rebanada mínima de huevo duro con la yema tan dura que te podrías hacer una medalla. Ese pollo y esa pasta, que no se para qué hay que elegir porque el aspecto es el mismo y el sabor es el del relleno de los sofás. Esa ternera veterana, florando en una salsa que es Totalfina para coches. Ese pan «helao», esa mantequilla despreciable, ese postre, consistente en la nada con chocolate. Y para limpiar los dientes un té. O un café para limpiar el colon. Ese poco espacio, ese asco que te dan las sobras. Y luego, lo mejor: esas ganas que te provoca lo ingerido de ir al baño y molestar a los de las últimas filas. No sigo, que me dan la Ryanair de diamantes.