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La talla del liderazgo

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25 de mayo de 2019. 00:18h

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Tomás Gómez 25/5/2019

Es posible que la cuestión catalana esté amortizada electoralmente y que no quite ni ponga un voto a nadie, pero es innegable que la relajación que ha experimentado la dirección del PSOE actuando, en el asunto catalán y en otros temas, con menos celo del que requiere el momento político no es prudente.

El primer espectáculo de la legislatura se ha producido en torno a la suspensión de los presos independentistas electos el 28A. El peloteo entre la Presidenta del Congreso y el Tribunal Supremo ha estado probablemente inserto en una táctica para ganar unos días hasta el domingo y, así, liberarse de la incomodidad que suponen, para una acción política que requiere carga de profundidad, las campañas electorales.

Sin embargo, la respuesta de la sede judicial ha provocado que la decisión no pudiese aplazarse por más tiempo. El gobierno ha intentado no desvelar la estrategia que va a seguir el gobierno en la crisis catalana o, quizá, no había ningún plan y se intentaba ganar tiempo para tenerla.

ERC, convertida en líder indiscutible del independentismo, tensó la cuerda de las relaciones con el PSOE a cuenta del nombramiento de Iceta como senador al tiempo que se mantenía a la espera de los movimientos del presidente del gobierno en relación a los presos.

El apoyo en la investidura de los separatistas lo da por perdido el gobierno, que hace un recuento tras otro de escaños y apoyos, pero lo urgente se ha impuesto y la posibilidad de un mayor abstencionismo que en las generales y la utilización de PP y Ciudadanos en el último tramo de campaña ha sido decisivo.

Aun así, habrá que esperar un tiempo para visualizar que estrategia se va a seguir en Cataluña, en todo caso, lo peor sería la ausencia de hoja de ruta y que la decisión tomada fuese mimetizar lo que hizo el presidente Rajoy, que se subrogó políticamente en los tribunales. En este caso, sin querer, el Supremo ha obligado a la toma de posiciones al poder político.

El PSC cree que el saldo no les beneficia electoralmente para este domingo, pero se equivocan porque al PSOE y al PSC les va bien cuando se alinean sus intereses y les va mal los dos cuando los socialistas catalanes creen que ellos necesitan un discurso y una práctica diferente al resto de socialistas.

En las próximas horas no se verá con claridad el mar de fondo, habrá que esperar algunos días e incluso alguna semana, pero mientras tanto, lo que no deja de sorprender es que, con todo lo que está cayendo, es que haya quién haya estado más ocupado con las cosas internas del PSOE, como por ejemplo, el futuro de alguna importante federación socialista, véase la andaluza.

Los liderazgos son como los trajes, pueden ser grandes o raquíticos, todo depende de la talla del traje o de la percha. Esperemos que el viento a favor de sensatez.

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