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Valladolid

La vicepresidenta

La Razón
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Acudí con curiosidad al Ateneo. Se presentaba la primera biografía no autorizada, tampoco desautorizada, de Soraya Sáenz de Santamaría, la vicepresidenta del Gobierno, escrita por dos periodistas intrépidas, Gabriela Bustelo y Alejandra Ruiz-Hermosilla. Me invitó esta última, que había sido alumna mía a la que di matrícula. «La Vice-presidenta», que así se llama el libro, es calificada desde la portada como la mujer más poderosa de España, una mujer que no deja indiferente a nadie. En la sala Estafeta, donde se desarrolló el acto, oficiado por Victoria Prego, hacía calor y había poco público. Y ningún político de renombre. Y eso que uno de los que aportan su opinión sobre Soraya es Rajoy, su gran mentor, y los prologuistas del libro son los académicos Anson y Cebrián. ¿Indiferencia o boicot? Aparte de un desfile interminable de opiniones sobre detalles de la vida de la vicepresidenta y de su vertiginosa ascensión desde que se subió al autobús en León y se vino a Madrid a buscar trabajo, la obra, como dice Juan Luis Cebrián, es una meditación sobre el poder.

El «enigma Soraya» no se descifra del todo a lo largo de las 331 páginas del libro, plagadas de curiosidades. O porque no hay tal enigma o porque es indescifrable. O, más probablemente, porque nos adentramos con esta mujer en los inescrutables recovecos del poder. Ella es la que maneja los hilos de la Administración, tiene a su cargo el BOE y el CNI y ahora mismo es la encargada de hacer frente a la intrincada «cuestión catalana». No hay duda: Soraya es una profesional del poder. Nadie sabe a ciencia cierta cuál es su ideología política y tiene más detractores dentro del PP que fuera. Esta es una de las revelaciones del libro. Según Ruiz-Hermosilla, la clave está en Valladolid. Su trayectoria se comprende mejor rastreando su infancia y juventud, su implacable voluntad de ser la primera en todo, el piso, la familia de clase media... «Volver a Valladolid –ha reconocido ella alguna vez– es volver a lo cotidiano, a lo normal, a la vida». Y también viajando a Berlanga de Duero, en Soria, donde tiene sus orígenes, de donde es su madre y donde pasó aquellas largas vacaciones, cerca de la panadería. Más de un día habrá soñado con perder el poder para recuperar la libertad.