Las formas

La Razón
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Una de las grandes diferencias que existen entre las dictaduras y las democracias son las formas.

En las dictaduras no es necesario guardarlas mas allá de lo que imponga el dictador, así pueden aparecer los más altos dirigentes con un chándal con la bandera de su país, o un corte de pelo que no se lo haría ni el mas friky de los concursantes de Gran Hermano. Pero para estos las formas no son importantes, las imponen ellos según su criterio y lo único que podemos preguntarnos es sobre el extraño misterio por el cual los dictadores o aspirantes a serlo tienen en común tan mal gusto, aunque los separen océanos desde América hasta Asia.

Supongo que nadie a estas alturas dudará que Inglaterra es una democracia con en cuyo Parlamento los diputados se sueltan a la cara inimaginables por estos lares, pero lo hacen guardando las formas y no digamos ya cuando entra en escena la Monarquía esplendorosamente representada por Isabel II, (aunque yo de quien era fan incondicional era de su señora madre), a nadie se le ocurriría hacerle un feo por muy progre, alternativo y guardián de las esencias populares que se sientan.

Al parecer tanto en el Parlamento catalán como en el español, se ha puesto de moda no guardar las formas y realizar todo tipo de promesas y gestos estrafalarios con el fin de reivindicar todo tipo de cuestiones, que pueden tener su razón de ser pero que no proceden en un acto solemne en los lugares donde radica la soberanía popular.

Soy un ferviente partidario de guardar las formas como se guardan en mi profesión formas que existiendo en mi actividad académica, lo hago por convicción y porque sinceramente admiro mucho mas a Winston Churchill que a Pablo Iglesias o al Sr. Puigdemont.