Las rachas

Luciano Vietto, el delantero argentino que Diego Pablo Simeone detectó antes que a Correa y que llegó al Atlético más tarde y más caro que su compatriota, ha marcado tres goles en un partido. El destape ha tenido lugar en el Valencia. El rival de Copa, un Primera, Las Palmas, en manos de un cirujano que trabaja en la UVI, Paco Jémez.

El «hat-trick» de Vietto ha sido portada en los diarios deportivos y noticia en todos los periódicos. Salió por la gatera del Wanda Metropolitano después de un año sin ver más portería que la del infierno. Su eclosión ha sorprendido tanto que ha merecido opiniones tan chuscas como ésta: «Necesitaba minutos». ¿Han sido suficientes los veinte que le regaló Marcelino antes del homenaje? Simeone le mimó más: casi un partido entero contra el Elche y falló al menos cuatro ocasiones claras de gol.

Luciano ha visto la luz, por fin, y uno de sus tres goles lo marcó desde 42 metros. Antes no los metía a puerta vacía y ahora los clava con el trasero. Son rachas y la suya con el Atlético ha sido tan lamentable que le han cedido a un rival directo, en la confianza, tal vez, de que continuaría poseído por un gafe sin fecha de caducidad. Pero ha despertado y eso es excelente para él, magnífico para el Valencia y una buena noticia para los detractores de Simeone, quien, sin duda, se habrá alegrado del acierto de Vietto tanto como se lamentaba de la mala suerte que le acompañó mientras lo tuvo bajo su manto.

Inmediatamente antes de la explosión goleadora de Luciano, el Atlético volvió a golear al Lleida (3-0) y la parroquia rojiblanca asistió a la puesta de largo de Vitolo, que marcó a pase de Torres, después de los goles de Carrasco, a centro de Costa, y de Gameiro que remató la deliciosa incursión de Correa. Con Diego Costa y Vitolo en el equipo, la afición atlética sueña con alcanzar al Barça, lo que es mucho soñar, porque el salto de calidad es evidente. Suerte, Vietto.