Libros libres

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Antaño decía una canción: «A loco, se vive mejor». Puede que, en algún ámbito de la vida, sea cierto. Empero, en lo relativo al tema educativo, no. Los editores y padres se quejan, y tienen razón. Por ejemplo, un alumno de 1º de ESO en la Comunidad Valenciana deberá invertir casi 300 euros en libros (¡una barbaridad!, en mi opinión). ¿Por qué están tan complicadas las cosas? La clave está en que este país son 17 CC AA. En Francia hay una sola ley y se enseña en francés. Si aquí se enseñase en un solo idioma y hubiese una sola nación unificada todo sería más fácil, aun a pesar de tener un Gobierno en funciones. No se puede cambiar de plan educativo cada cuatro años. Toda sociedad requiere una línea de actuación que sea previsible y constante, al modo y estilo de una empresa. ¿Se imaginan una compañía en la que, cada dos por tres, tanto la filosofía como las directrices y los objetivos cambiasen? Iría al traste. Esta analogía es válida para un país. Unos ciudadanos que carecen de una buena formación no pueden competir en un mundo globalizado. La Educación debe ir a mejor, jamás a peor. La igualdad es necesaria para que nadie se sienta agraviado, y para que la Educación no sea seudónimo de «mercado persa». Una sola línea de actuación fomenta la excelencia, además de crear un clima de serenidad en el que cada empresario puede invertir en mejoras con la certeza de que no tirará el dinero. Sin libros no se puede educar. Y, sin unidad, es el caos. Con libros libres, y a un precio justo, se vive mejor.