Los controles del ibérico

Finalmente, los responsables del Ministerio de Agricultura han «parido» su proyecto «definitivo» para modificar la Norma de Calidad de los Productos Ibéricos. Ha sido un parto más que laborioso. Desde el mes de julio pasado hemos vivido en una constante polémica, que ha ido aumentando a medida que salían a la luz nuevos borradores con sus novedades. Todos ellos han sido objeto de muchas críticas, tanto por los llamados «puristas», como por los que podríamos denominar «partidarios de que se tenga en cuenta la realidad actual del mercado de productos ibéricos». Sin embargo, el texto definitivo hecho público el pasado viernes ha sido acogido mejor, lo que podría hacer pensar que el equipo del ministro Arias Cañete ha conseguido de alguna manera «cuadrar el círculo».

El punto más importante del mismo es el que hace referencia a las denominaciones de venta. Tal y como ya adelantó LA RAZON el pasado sábado, se recogen tres: de bellota, de cebo de campo y de cebada, que irán acompañadas en cada caso por la mención «100% ibérico» para los productos obtenidos de animales con un 100% de pureza racial o bien por la mención «ibérico» para productos procedentes de animales con un porcentaje genético de esa raza de al menos el 50 por ciento.

También se hace referencia a los controles. Y éste es un punto vital, porque la principal conclusión que se puede extraer de lo que ha sucedido durante los últimos años es que el sistema de controles para evitar los fraudes en este sector no ha funcionado. Es de de esperar que, una vez que entre en vigor la nueva norma, los controles sean eficaces y también se controle a los «controladores», cosa que hasta ahora no ha sucedido.