Los inmaduros

Por fin ha terminado la campaña electoral más inoportuna de los últimos años. Lo hace cargada de incertidumbres sobre el futuro y con varios problemas importantes pendientes de solución, como el bloqueo, el independentismo o la crisis económica.

Ya es tarde para lamentaciones, pero los partidos deberían aprender de los errores para no volver a cometerlos en el futuro. Someter a un nuevo estrés a los ciudadanos tiene coste de país y erosiona la credibilidad de las instituciones, pero todos han visto alguna ventaja en la repetición.

Pablo Casado ha visto una ventana de oportunidad de consolidación interna, Pablo Iglesias un mal menor. La opinión unánime era que Podemos iba a hacer cualquier cosa por evitar unas elecciones que le condenaría a perder parlamentarios.

Pero Iglesias no lo percibió así, es verdad que se dejará algunos diputados en el proceso, pero está seguro de que hubiese perdido muchos más dentro de unos meses o de un año, por el previsible recrudecimiento del conflicto catalán y, sobre todo, porque si se produce una nueva crisis económica los escenarios electorales futuros serán mucho menos confortables para Podemos.

Con una recaída de la economía no solo sería Iglesias el damnificado electoralmente, también, y en mayor medida, Pedro Sánchez. El electorado siempre vota conservadores cuando hay problemas económicos, influidos por el mantra tan extendido de que la derecha sabe salir mejor de las crisis que la izquierda y esta distribuye mejor la bonanza económica.

También ha sido una equivocación no haber evitado la coincidencia temporal con la sentencia del procés. Era obvio que el recrudecimiento de la cuestión catalana iba a tener repercusiones en la campaña, pero los cálculos iniciales de los estrategas han hecho aguas y el beneficiado no ha sido el gobierno, como esperaban, sino la extrema derecha.

Hoy los líderes nacionales están peor valorados que hace seis meses y no tanto por lo que han hecho después de las elecciones de abril sino por lo poco que se espera de ellos después de hoy.

Algo va mal cuando de lo que se habla en campaña es de que no salen las cuentas, a nadie, para formar gobierno y no de quién va a ganar las elecciones y los titulares de la víspera solo destacan el persistente bloqueo político.

La falta de reflexión estratégica les lleva a someterse a las propuestas más radicales. Por ejemplo, que Partido Popular y Ciudadanos de la Comunidad de Madrid se hayan sumado a la iniciativa de Vox para ilegalizar los partidos independentistas, no se entiende muy bien porque bloquea cualquier posibilidad de pacto parlamentario más que la izquierda, porque solos no llegarían a sumar y además impiden cualquier apoyo, por ejemplo el del PNV.

Seguro que los españoles acudirán a los colegios electorales para ejercer su derecho democrático, cada uno votará por el que considere más capaz, por aquel con el que sienta más coincidencias o por quien le parezca un mal menor, pero lo que estarán demostrando es que los españoles son más responsables y más maduros que sus representantes políticos.