Magia sin carbón

La Razón
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Hoy es día de Reyes. Tradición, sin ánimo de ser ni machista, ni sectarista, ni clasista, que conmemora un milagro de amor y de esperanza para la Humanidad. Los Reyes Magos son una simbología cristiana-católica, y deberían estar al margen de la cuestión política. Usarlo como «moneda atacativa», revela la calaña de la que están hechos esos políticos que, en aras de la igualdad –ahora bien, ¿qué igualdad puede haber en trastocar unas tradiciones que no hacen mal a nadie?–, en abusar de su poder para discriminar y prohibir a unos niños desfilar con su carroza en la cabalgata de Reyes. ¿Acaso su ocurrencia de reinas magas (Baltasara, Melchora y Gaspara, que suena tan ridículo como el «miembros y miembras») no es para igualar? Más bien, para igualar hacia abajo. La madurez psicológica de la gente se nota en el respeto a sí misma y a las diferencias.

Una sociedad democráticamente madura respeta las tradiciones, no se burla de aquellas que no comparte, no tolera gobiernos que la ofendan en su inteligencia, ni que le prohíban creer en lo que le dé la gana. Lo que permitimos, fomentamos. Por eso, en mi carta a los Reyes Magos, he pedido una buena dosis de valentía para toda la sociedad, para que seamos asertivos y no permitamos irrespetuosidades a nuestra dignidad cristiana. Para mi familia, hoy es doblemente especial por cuanto uno de sus miembros nació este día mágico y regaloso (mi sobrina Yaiza). Las personas necesitamos de esos eventos que son como «señales luminosas» para podernos conducir en la vida al igual que los aviones en las pistas del aeropuerto para aterrizar y despegar. Asimismo, hay libros («Soy lo mejor que me ha pasado»), que son guías para el alma, y atrevernos a plantar cara a todos esos que pretenden dejarnos sin sueños ni magia. Feliz 6 de Enero. Espero que les hayan traído mucho amor, salud, coraje, esperanza, alegría y magia, además de regalos materiales. Y, a los políticos sectaristas, que les den carbón... todo el año.