Angel del Río

Memoria sectaria

La Razón
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El espinoso asunto de la memoria (para algunos más parece desmemoria) histórica pilla a la alcaldesa en medio de dos bandos: el de los presuntos votantes de Ahora Madrid, que quieren aprovechar el momento para sustituir nombres de calles, monumentos y similares por los otros de su historia particular, y el de los madrileños en general, que lo que pretenden es que su alcaldesa no se incline por favorecer a un bando con ánimo sectario y revanchista.

El diciembre del pasado año, la concejala de Cultura, Celia Mayer, recibía a representantes de más de veinte asociaciones de la memoria histórica. Les prometió tener en cuenta sus propuestas, al margen de lo que decidiera el Comisionado, cuyas decisiones no tendrían necesariamente carácter vinculante. Unos días antes, se habían reunido con la alcaldesa, quien también les hizo promesa de atender sus reivindicaciones. Y estos colectivos, se crecieron.

Ahora varias asociaciones por la memoria histórica y contra el franquismo han elaborado un listado de 209 referencias a eliminar del callejero, y decenas de alternativas para perpetuar en el callejero a personas y hechos vinculados a la resistencia antifascista. No coinciden con los primeros trabajos del Comisionado, pero les da lo mismo. Confían en la promesa que les pudo hacer Manuela Carmena, y esperan llegar a buen puerto con sus pretensiones de que tengan calle en Madrid, Federica Montseny, Buenaventura Durruti o Juan Negrín, y que en el callejero madrileño figuren los nombres de las Trece rosas; de personajes que participaron en las Brigadas Internacionales, de los abogados de Atocha y otros antifranquistas, así como Avenida del 14 de abril, No pasarán, Niños robados, Víctimas del franquismo o Matanza de Badajoz.

La alcaldesa se enfrenta ahora al dilema de dar curso a esas propuestas que intentan cambiar una memoria por otra, con claro sectarismo revanchista, o hacer que impere el sentido común y evitar que el callejero no refleje los episodios más negros de las dos Españas, que se perpetúen sólo las iniciativas de un bando, porque ella es alcaldesa de todos y no debe contribuir a ese desatino.