Mirando a Toledo

No piensen mal, que me refiero al Pacto que sobre pensiones se alcanzó hace ya muchos años en la capital castellano-manchega. Aunque, pensándolo mejor, el decreto ley aprobado por el Consejo de Ministros el pasado viernes nos puede llevar a interpretar la frase de dos maneras. Una la que denuncian los socialistas y que sería la simbólica, es decir que el Gobierno ha puesto a quienes se acercan a la edad de jubilación «mirando pá Toledo» olvidándose, precisamente, del famoso pacto. La otra tampoco es que deje en un gran lugar a Rajoy y los suyos, ya que recurrir al decreto ley equivale a poner en riesgo el consenso que se alcanzó sobre un asunto clave para el Estado de Bienestar. Pero lo cierto es que algo hay que hacer para garantizar el sostenimiento de un sistema, el de las pensiones, que al paso que vamos va a ser insostenible en un plazo relativamente corto de tiempo. El abuso de las prejubilaciones, y el alargamiento de la esperanza de vida, son dos factores que se han querido ignorar hasta ahora colocándonos muy cerca de la posibilidad, más que cierta, de la quiebra del actual sistema. Pero éste es uno de esos problemas que conviene abordar desde el acuerdo entre los dos grandes partidos para evitar males mayores. El futuro de las pensiones sólo puede afrontarse dentro de un pacto de Estado, bien para intentar mantener el actual sistema, o bien para cambiarlo introduciendo reformas profundas. Convertirlo, como se está haciendo, en un arma para la lucha partidista, como está ocurriendo con la Educación o la Sanidad, puede conducirnos a una fractura social insalvable. Si populares y socialistas no tienen la generosidad y el coraje de afrontarlo con altura de miras, que no se extrañen si los ciudadanos deciden darles la espalda, y optar por formaciones cargadas de demagogia y vacías de ideas y soluciones.