Mourinho se la juega

Mourinho juega hoy contra sí mismo. En el banquillo de enfrente no está Pep Guardiola a quien vencer, ni Tito Vilanova a quien meter el dedo en el ojo. Roura no es adversario para él. Es, a fin de cuentas, entrenador de ocasión, sin gloria detrás ni aspiración a tenerla porque su futuro no está en ocupar mañana la plaza que las circunstancias le ofrecen hoy.

El entrenador madridista afronta hoy el peor de los retos. Necesita derrotar al Barça y eliminarle de la Copa del Rey para difuminar la afrenta que está padeciendo en la Liga. Mourinho necesita reivindicarse ante el público del Santiago Bernabéu, que ya le ha silbado más de una vez. Ganar al equipo barcelonés es la sentencia del Tenorio: «Un punto de contrición da a un alma su salvación».

El técnico portugués juega hoy en inferioridad de condiciones por las sensibles bajas en defensa y, sin embargo, no puede exponer excusas si es derrotado. El Madrid puso en sus manos todo el potencial que un entrenador puede pedir y aún exigió más.

El Barça acude al Bernabéu con la ventaja de los quince puntos de la Liga, que es coartada ante la posible derrota. El Madrid necesita ganar y el Barça no tiene mucho que perder porque la Copa del Rey es el segundo título nacional. Cualquiera que sea el resultado de la eliminatoria copera, siempre les quedará la de Campeones.

Nada más difícil que pronosticar en los Madrid-Barça. Y más, en Copa. Quedará el segundo acto.

Posdata. Juan de Dios Román se despide como presidente de balonmano a lo grande: campeones del mundo.