No se notará la ausencia

La coalición Compromís ha vuelto a demostrar su radicalismo y sectarismo, precisamente de lo que ellos acusan, hacia todo el/lo que no comulgue con sus tesis. Sólo así se entiende el disparate de no aceptar al ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, como mantenedor de la exaltación de la fallera mayor de Valencia.

Si ya de por sí el gesto es antidemocrático, las razones son, como dicen en mi pueblo, de Perogrullo. Escudan su decisión en que «aparentemente no tiene ninguna relación con el mundo de las Fallas, como mantenedor de la figura de la fallera». No quieren ver que para este evento se ha designado a multitud de personalidades de la cultura, las artes, la economía y también de la política sin que tuvieran que ver con las fallas. Con su argumento ese magisterio habría quedado vacío en numerosas ocasiones.

Margallo tiene grandes y variadas cualidades para subirse al estrado del Palau de la Música y enriquecer tan importante concentración fallera. Culto, inteligente, ingenioso, mordaz y amante de esta tierra, a la que ha representado durante años en todos los foros nacionales e internacionales.

Compromís no tiene razón. Allá ellos por borrarse de tan popular acto. Lo peor, que posiblemente nadie notará la ausencia. Así es la vida.