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No tienen miedo

Tiempo de lectura 4 min.

26 de agosto de 2017. 22:27h

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Josep Ramón Bosch 26/8/2017

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El 13 de noviembre del 2016 unas ochenta mil personas se concentraron en la avenida María Cristina de Barcelona bajo el lema «Por la democracia. Defendemos nuestras instituciones», con el objetivo de protestar por la «persecución judicial» a los cargos electos separatistas que, según el nacionalismo, ejerce el malvado estado español. Fue un acto de homenaje a sus héroes; el ex presidente de la Generalitat Artur Mas, las ex conselleras Joana Ortega e Irene Rigau, el ex diputado por el PDeCAT Francesc Homs, todos ellos encausados por el 9N, y la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, por «prevaricación y desobediencia» al autorizar el debate plenario sobre el proceso constituyente. El acto retransmitido en directo por TV3, fue convocado por las subvencionadas asociaciones promotoras de la destrucción de nuestro ordenamiento jurídico, la ANC, Òmnium Cultural y la Associació de Municipis per la Independència (AMI). Cientos de autobuses fueron movilizados desde los ayuntamientos catalanes, el acto fue promocionado por los medios de comunicación afines al proceso (casi todos en Cataluña) y los asistentes fueron debidamente instruidos para corear al unísono: «No tinc por».

Era la primera puesta en escena de la penúltima fase de la hoja de ruta secesionista, la etapa en que se debe evidenciar que los separatistas no tienen miedo a las amenazas de prisión que pueda poner en marcha el oprobioso estado español y que culminará en un referéndum de secesión el primero de octubre de este año. Para ello ensayaron gritar bien fuerte que nada ni nadie parará la ruptura unilateral de España y que ningún juez dará miedo a los patriotas. «No tenim por», gritaron desgarradoramente en las fuentes de Montjuic las masas separatistas siguiendo fielmente el guión escrito. El eslogan fue diseñado por la ANC, como lema para su campaña del próximo 1 de octubre, la que pretende ser el referéndum definitivo para conseguir la separación de Catalunya del resto de España, e inspirado en la canción «No tenim por», del cantante de la CUP Cesk Freixas.

Sin embargo, un desgraciado hecho vino a alterar la plácida hoja de ruta que diseñaron los próceres del Govern y sus satélites. Un brutal atentado yihadista golpeó Las Ramblas de Barcelona en el que murieron trece personas y el posterior ataque frustrado en Cambrils obligó a cambiar la estrategia de comunicación a los separatistas de forma rápida e inteligente. Aprovechando las muestras de dolor de los catalanes, y atendiendo a la convocatoria de repulsa del atentado que hicieron las autoridades, miembros de las entidades al servicio del «procés» se repartieron en la Plaça Catalunya, para extender el eslogan «No tinc por».

«No tenim por» es el mensaje transversal que nadie en su sano juicio dudaría en hacerse suyo. Rápidamente popularizado por los catalanes en la manifestación de ayer, los separatistas ya han logrado el primero de sus objetivos. Ahora les toca centrar su objetivo en la pérfida España y decirles a los españoles (que roban y castigan a los sufridos catalanes), a sus jueces y a sus ejércitos: «No tenemos miedo».

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