Objetivo poco viable

Ya quisiera el vicepresidente del Consell, José Císcar, encontrar pequeños accionistas del Valencia C.F. que se erigieran en propietarios del club. En el supuesto de que existiera disposición, cuestión harto improbable, debería haber posibilidad financiera, exigencia aún menos factible dadas las circunstancias económicas de la actualidad, de fuerte crisis. Es muy posible que ni siquiera Luis Casanova podría ejecutar una acción como la de hace unos cuantos decenios, cuando miles de valencianos adelantaron sus cuotas anuales para responder a la situación generada con la construcción del gran campo de fútbol.

Indudablemente, nada más idóneo que la sociedad blanquinegra pasará a manos los valencianistas. Los que no pasaron a sociedades anónimas, gozan de mayor estabilidad. No hay comparación posible con el riesgo de un foráneo, ano ser que quedarán garantizadas desde el inicio la pasión generada por una valencianía de corazón.

Como me consta de hace años el valencianismo futbolístico del vicepresidente, estoy seguro de que intentará todo lo que esté en su mano para encontrar una salida satisfactoria a esta complicada coyuntura. Ojalá lo consiga.

Aún así, mi amigo Rogelio, al conocer las palabras de Císcar, quien además dijo que había múltiples ofertas para comprar el club, expresó su pensamiento de que la Generalitat aún no ha percibido muy bien en el lío que está metida. Con la que está cayendo, estoy convencido de que al presidente Fabra no le debe hacer mucha gracia. Así es la vida.