Rectifican y aciertan

La Razón
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Denunciar de forma inflexible al poder cuando éste abuse, criticarle sin acritud cuando se equivoque y elogiarle con generosidad cuando acierte son tres de los principios fundacionales de LA RAZÓN enmarcados en un capítulo esencial del periodismo: el ejercicio del contrapoder.

En base a ello, hoy me toca elogiar a la empresa ferroviaria Adif y al Gobierno por corregir su error. Y les aplaudo como el pasado lunes les critiqué en este gallinero haciéndome eco de la denuncia que unos días antes habíamos expuesto por no solucionar el problema del trayecto Zaragoza-Teruel-Valencia y provocar así que la Opel enviará sus coches por Tarragona hacia Barcelona en claro perjuicio para la Opel, al tener que recorrer más kilómetros, y evidentemente para nuestro puerto.

El aplauso se debe a que Adif ha resuelto la dificultad y los trenes han vuelto a circular desde la factoría aragonesa de General Motors a Valencia, decisión que conlleva reinstaurar la racionalidad y la justicia.

Mi aplauso lo acompaño con alguna precisión. Una, que dada la facilidad con que se ha encontrado el remedio, podría haberse evitado la contrariedad para la sociedad valenciana y la correspondiente rebelión empresarial y mediática. A los políticos no se les oyó demasiado. Quizá por el periodo de cambio que viven. Y otra, que los responsables de este tipo de actuaciones deberían reflexionarlas y estudiarlas lo suficiente antes de ejecutarlas. De esta forma nos ahorraríamos disgustos y rectificaciones. Así es la vida.