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Reina del Postureo

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Tiempo de lectura 2 min.

06 de abril de 2019. 04:05h

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Tomás Gómez 6/4/2019

LLas contiendas electorales son cada vez más flojas, se hablan de cosas más triviales y la falta de profesionalización de gabinetes y de candidatos les hace parecer un sainete amateur.

Quizá no sea culpa de ellos. Probablemente las explicaciones serias y los debates profundos están en desuso, no obtienen la atención de los medios de comunicación y eso produce invisibilidad, que es lo peor que le puede ocurrir a alguien en la antesala de unas elecciones.

Las redes sociales prácticamente vencen a los medios de comunicación tradicionales y la producción de un video que se haga viral es más rentable políticamente que una tribuna de opinión en la que se esgriman argumentos de calado.

Un político sin Twitter es como si gritase afónico ante una multitud. Si, a todo eso, se le suma la incertidumbre del resultado, entonces el ansia por ganar hasta el último voto, hace que los candidatos puedan emprender acciones que rayen la línea de lo ridículo, protagonizar frases fuera de contexto o declaraciones que deben ser rectificadas, como le sucedió la semana pasada a Iceta o a Suárez Illana.

Pero, quizá el mejor de los ejemplos ilustrativos de esta afirmación podría ser el video que ha grabado Ada Colau. Parece que a la alcaldesa no le van bien las cosas e intenta cubrir sus flancos más débiles y reforzar los otros.

Sin conocer los estudios cualitativos que deben estar en poder de Colau, después de ver el video promocional uno puede sacar la conclusión de que el voto joven no está definido o, mejor aún, no está movilizado. De ahí el ataque a la extrema derecha y el lenguaje juvenil impostado.

De lo que no ha sido consciente la alcaldesa es de que atacando a Vox no moviliza a su electorado, sino que da protagonismo a quien no debería tenerlo. La movilización contra el populismo radical no se genera iniciando la confrontación, sino que lo producen las declaraciones de los extremistas cuando hablan, lo demás es darles publicidad gratuita.

Por otra parte, Ada Colau tiene esa tendencia inagotable a ser la protagonista en todo, se hable de lo que se hable a ella le ha pasado y de forma más grave. Da igual los temas, si es el acoso, ella fue acosada, si se trata del día LGTB, igualmente es la protagonista. En este caso, ha decidido dirigirse a los jóvenes como la más joven de todos ellos.

El resultado es que ni mueve un voto ni conmueve un corazón, sino que recuerda a aquellas personas antipáticas que sobreactúan empatía cuando necesitan algo de ti. Su equipo de comunicación no parece que sea muy fino y, además, no parecen estar al día de la mediopatía que sufre la alcaldesa. Ella es la niña en el bautizo, la novia en la boda y la muerta en el entierro.T

Para ella no se trata de conquistar a los jóvenes, sino de ser la más joven. Hace unos días me explicaron lo que significaba la palabra «postureo», de eso Colau también quiere ser campeona.

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