Lucas Haurie

Relativismo

Relativismo
Relativismolarazon

En la Andalucía del gobierno social-comunista, las leyes son relativas. Tal vez sea el ejemplo más logrado (¡el único, por suerte!) de la sociedad zapaterista, esa arcadia progresista en la que todo se mira a través de un prisma ideológico: una especie de integrismo de izquierdas al que se llega por la convicción de que la derecha carece de legitimidad democrática, y ahí mediante una minuciosa operación de ingeniería social con su alfa en la guardería y su omega en el adoctrinamiento de jubilados en Canal Sur. Resulta, o sea, que un magistrado que debe su posición al parlamento regional depone un extravagante auto exculpatorio de un parlamentario grabado mientras atentaba contra el libre comercio. Ése es el derecho de huelga ensanchado, por lo visto, y la libertad de expresión vitaminada ampara la exposición a menores del retrato de un ciudadano con dos balas incrustadas en el entrecejo. Sea el victimado ministro o menestral es lo de menos, porque lo de más es el mensaje subyacente (¡a escolares!): a esto se exponen quienes discrepan del pueblo. ¿Y quién encarna la voluntad y el pensamiento del pueblo? Naturalmente, la señora concejala cuya insondable estupidez la empuja a tildar de travesura lo que transita con ambos pies por varios supuestos penales, el menos grave la apología del terrorismo. Pero aquí las leyes, ya digo, deben observarse según las transgredan los nuestros o los otros. Esta espiral imparable de decadencia moral (De Quincey) empieza tiroteando a miembros del Gobierno y se puede terminar eructando en la mesa. Lo que sería del todo deplorable.