Susana sólo juega a ganar

Una politóloga muy cercana a la presidenta de la Junta de Andalucía disecciona la situación: «Susana Díaz jamás emprenderá una batalla que no pueda ganar. Su mayor virtud es el instinto que siempre la hace figurar en el bando ganador. Sólo se ha equivocado una vez: cuando en el último congreso federal apostó por Chacón en contra de Rubalcaba. No va a volverle a ocurrir». ¿Significa esto que no va a optar a la secretaría general del PSOE el próximo mes de julio? No necesariamente, porque ahora es consciente de que el próximo líder del partido será quien diga la federación andaluza, es decir, quien ella diga. «Lo que significa es que sabe que no debe ser la candidata en las próximas elecciones legislativas porque es muy probable que las gane el PP».

Con una participación como mínimo veinte puntos superior y sin la alegría con la que el votante mete dentro su sobre papeletas extravagantes en las elecciones europeas, cualquier aficionado a la demoscopia intuye que el de Rajoy será el partido más votado en el otoño de 2015. Por consiguiente, Susana Díaz no tiene interés alguno en poner su cara en un cartel perdedor. Sin embargo, son numerosas las presiones que está recibiendo desde los cuatro puntos cardinales del socialismo para que zanje las discusiones en torno a la sucesión de Rubalcaba con un golpe de autoridad. Y pese a que ella preferiría poner a un líder de cartón que le calentase el asiento durante una legislatura, muchos desearían auparla ya a la Secretaría General. «La única ventaja que tendría esa opción para ella es que pilotaría sin injerencias unas primarias a la andaluza, es decir, con un solo candidato».

El escenario de una bicefalia en el PSOE, con Susana Díaz al frente del partido y un candidato a la presidencia del Gobierno de paja, no es el ideal «pero es mejor que tener que ejercer de jefa de la oposición desde la presidencia de la Junta, lo que sería un suicidio político porque le daría la razón a quienes dicen que para ella Andalucía es sólo una rampa de lanzamiento hacia la política nacional. Le interesa gobernar en Sevilla y esperar, que tiempo tiene de sobra». Además, a la que todos califican ya como «gran referente» del socialismo español no sólo le gusta ejercer la autoridad, sino dejar claro quién manda. Y manejar como si fuera un guiñol al cabeza de cartel de las legislativas colmaría su ego.