También independiente

Existe una especie de consejo asesor al proyecto independentista de Cataluña que recomienda, en el caso de alcanzar la quimera separatista, que el «Barça» permanezca en el Campeonato de Liga de España. «Yo me voy pero sigo, porque si me voy del todo, me arruino». Pues no. Cataluña no es Mónaco, que no puede permitirse el lujo de organizar una Liga porque no entra en cabeza humana que un solo equipo compita contra él mismo durante toda la temporada. En Cataluña hay centenares de clubes de fútbol y muy buenas instalaciones. El Fútbol Club Barcelona, el Español –ahí duele–, el Sabadell, el Lérida, el Granollers, el Gerona y no sigo porque se termina el papel. Entiendo que para las aspiraciones del «Barça» y la generosidad de su presupuesto, competir en una Liga sin el Real Madrid, el Atlético, el Athletic, el Valencia, la Real Sociedad, el Sevilla y el Villarreal puede resultarle ruinoso. Se ha hablado de la Liga francesa, pero eso jamás lo aceptaría la UEFA por respeto al fútbol español. Y mucho dudo de que la Real Federación Española de Fútbol cometa la felonía y caiga en la humillación de permitir semejante concesión. El que se va, se va con todo.

Por otra parte, si el Barcelona de una Cataluña independiente desea representar a su «nació» en competiciones europeas, estará obligado a participar en sus propios campeonatos. Lo mismo que su Selección Nacional, sólo admisible en los torneos internacionales si Cataluña dispone de una Federación independiente y campeonatos de Liga y Copa ajenos a los españoles. El consejo asesor recomienda la permanencia del «Barça» en la Liga de España para que éste no sufra las consecuencias económicas negativas que la escisión promete. El F.C. Barcelona se ha situado en un incómodo lugar a la vista del resto de España en este asunto. Está claramente posicionado en el nacionalismo separatista. Ofrece el «Camp Nou» para toda suerte de actos separatistas, y no duda en expresar su antiespañolismo en estéticas y mensajes. España perdería dos grandes clubes de fútbol – fundamentalmente El Barcelona y el Español–, con la separación. Pero superaría las ausencias. Otra cosa sería mantener la competitividad de esos dos clubes en sus campeonatos catalanes. Quizá, convendría la venta del «Camp Nou» y utilizar las instalaciones del «Mini Estadi», que es una monada, por otra parte. No creo que un «Barça»-Granollers, un «Barça»- Sabadell o un «Barça»-Gimnastic de Tarragona abarrotaran los graderíos del «Camp Nou», ni facilitaran por la percepción de los derechos de televisión y publicidad, el sostenimiento de las fichas de Messi, Neymar, Iniesta o Pedro. Las grandes hazañas exigen grandes sacrificios, y el «Barça» tendrá que acoplarse a las nuevas circunstancias sin trampas ni ventajas.

Rogar a la UEFA, la FIFA y la RFEF mantenerse en la Liga española, sería como reconocer una dependencia nada deseable para el separatismo catalán. Lo mismo que admitir una mentira. «No podemos vivir sin ellos». Un desastre de conclusión. Cataluña cuenta con una extensión territorial muy estimable, y según Mas y Junqueras se convertiría muy pronto en una nación económicamente saneada y fuerte. Es decir, que cuenta con todos los requisitos para organizar sus competiciones deportivas sin tener que depender de la despreciable Liga española. Hay que ser consecuentes. Para el «Barça» sería un desastre, pero Cataluña y su honor independiente están por encima de un club de fútbol.