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Tándem insurreccional

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Tiempo de lectura 2 min.

21 de octubre de 2019. 02:52h

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Jorge Fernández Díaz 21/10/2019

La misma Barcelona’92 que maravilló al mundo con sus modernos JJOO lo asombra ahora con el dantesco espectáculo de una ciudad incendiada por una guerrilla urbana. Siguiendo el guión, tras el pistoletazo de salida marcado por la publicación de la sentencia del TS, asistimos al movimiento insurreccional y violento del separatismo radical, racista y xenófobo, que para conseguir su autoafirmación necesita identificar a un enemigo al que culpar de ser el causante de todos sus males. En plena crisis económica de 2012, se construyó el relato por el que la «España ladrona» que sometía a «expolio fiscal» a Cataluña era el enemigo buscado y necesario. Ahora ese papel lo cumplen los «presos políticos de un Estado opresor y fascista, por haber defendido derechos tan básicos como votar y manifestarse».

El guión marca que ha llegado el momento de pedir negociar con el Gobierno para evitar la escalada de violencia. Los mismos que la organizan, la suspenden pidiendo negociación y diálogo; es la hoja de ruta de todo movimiento subversivo.

Leyendo las informaciones publicadas en los dos últimos años, vemos cómo lo sucedido responde a un plan perfectamente urdido y ejecutado por el tándem Puigdemont–Torra y por toda la estructura que desde Waterloo se controla, en especial la Generalitat. Pero quien monta un tigre no elige el momento de bajar de él, y puede ser el primero en ser devorado por la fiera. Que tome nota el tándem insurreccional de Waterloo y su vicario.

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