Opinión

Flagrante incoherencia

La Razón
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No deja de ser chocante el esfuerzo de la actual gestora del PSM, que preside Rafael Simancas, por hacer pasar como participativas, abiertas y decisorias las asambleas convocadas en las 129 agrupaciones locales socialistas para tratar de la candidatura a la presidencia de la Comunidad de Madrid. En primer lugar, porque todo el proceso viene predeterminado desde los despachos de Ferraz –hasta el punto de que el candidato in péctore, Ángel Gabilondo, ya ha contactado con sus antiguos colaboradores en el Ministerio de Educación para que se incorporen a su equipo electoral– y, en segundo lugar, pero no menos importante, porque se trata de un ejercicio perfectamente inútil de cara a la opinión pública y, en particular, a los militantes socialistas. Si en la secretaría general del PSOE se alberga la esperanza de camuflar como decisión «participativa» lo que no deja de ser una pura imposición del aparato, ya pueden ir abandonándola. El problema no se encuentra tanto en la designación vertical del profesor Ángel Gabilondo, aunque ni siquiera esté afiliado al partido, como en la incoherencia que supone. En efecto, no se puede mantener que las elecciones primarias son la seña de la identidad democrática del PSOE –descalificando de paso las normas de funcionamiento interno de otros partidos– para actuar haciendo exactamente lo contrario de lo que se predica. Si en la sociedad española se ha instalado una evidente decepción con respecto a la clase política, lo ocurrido con la candidatura socialista a la Comunidad de Madrid no ayuda en lo más mínimo a restaurar la confianza ciudadana. Y más aún cuando el nuevo secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ha sido un adalid de las «primarias abiertas», idea en la que se vio rápidamente secundado por el propio Rafael Simancas –el mismo que pilota la operación de derribo de Tomás Gómez–, que la consideraba hasta no hace muchos meses «una propuesta valiente y en línea con las demandas crecientes de profundización democrática de la sociedad española». No dejará, sin duda, de pasarles factura a los socialistas tamaña contradicción que, además, invalida el discurso arrogante de quienes suelen presentarse como consustanciales a la democracia. Pedro Sánchez, como otros muchos dirigentes del PSOE, ha quedado prisionero de sus palabras y está obligado a cumplirlas. No es cierto que no haya tiempo para convocar unas primarias en el PSM, aunque el calendario esté ajustado. Se puede hacer con voluntad política y es lo que pide la mayoría de los militantes, que no entiende cómo lo que hasta hace sólo dos semanas era un ejemplo de democracia para todos –las primarias–, ahora se califica como «endogamia interna», que aleja a los partidos de la realidad. Lo dicho, flagrante incoherencia.