Iglesias y Sánchez, negociación desde la igualdad

La Razón
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Mal ha empezado el PSOE si quiere negociar con Podemos un futuro Gobierno de coalición. Puede hacer valer que todavía es la segunda fuerza política de España, que tiene más diputados, incluso «la grandeza histórica» del partido. Pero de poco le sirve esto si no tiene en cuenta lo fundamental: la diferencia de votos entre las formaciones de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias es poco más 400 mil votos. Por lo tanto, los socialistas no tienen la fuerza que creen tener para imponer las condiciones de negociación. Resulta pueril la acusación a Podemos de que no es correcto (políticamente) hablar primero de cargos antes que de programas, por la sencilla razón de que la política tiene sentido si puede llevarse a cabo, y eso es, al fin y al cabo, la función de un ministro. César Luena, segundo del PSOE, recriminó a Iglesias que «estaban menos preocupados por la subida del salario mínimo interprofesional» que de los sillones. Es evidente que con esas inofensivas palabras quiso devolver la bofetada a Podemos por la soberbia y teatral puesta en escena de la que hizo gala el pasado viernes, pero lo mejor para dejar los juegos con florete es ser conscientes del número de votos que tiene cada formación. Y algo más: Pedro Sánchez es un líder debilitado y Pablo Iglesias, no.