Opinión

La estabilidad del PP

La Razón
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Nadie mínimamente sensato y con los pies en la tierra pensaba que esta legislatura iba a ser un camino de rosas. La dura crisis económica y sus consecuencias sociales, las reformas que el Gobierno de Mariano Rajoy debía poner en marcha y los ajustes necesarios para conseguir que España volviese a ser un país creíble en los mercados sin duda han tenido consecuencias en el electorado y, de manera especial, en los dos grandes partidos de gobierno. Sin embargo, el Partido Popular, que llegó a La Moncloa en noviembre de 2011, sigue siendo la formación más votada (33,9%) y deja al PSOE a 10,5 puntos de distancia. Según la encuesta de NC Report que publicamos hoy, el PP se mantiene como la fuerza que puede seguir dando estabilidad a al vida política española, aunque sin la holgada mayoría absoluta actual (consigue aumentar 1,3 puntos respecto a la encuesta de marzo). Aun partiendo de que hay una desmovilización del electorado, de convocarse ahora elecciones generales, la participación se situaría en un 61,3%, 7,7 puntos menos que en 2011, lo que supondría alcanzar la cifra de abstención más alta, récord que hasta el momento ostentan las elecciones de 1979. Este nivel de participación es el mayor causante de la pérdida de votos del PP, que llega al 20,3%, algo que también afecta al PSOE, con el 13,1%. A la izquierda de los populares se abre un escenario realmente complejo e inédito hasta ahora en el mapa político español. Por un lado, se puede constatar que no ha tenido lugar el «efecto Pedro Sánchez» y que los socialistas siguen bajando e intención de voto (5,4%), a pesar de haber basado su oposición exclusivamente en las políticas reformistas de Rajoy, confirmándose el hecho de que el desgaste sufrido por los populares no supone afianzarse como alternativa, sino muy al contrario. Por otra parte, el PSOE sería el mayor perjudicado por la aparición de Podemos, que irrumpe con el 15% (entre 56 y 60 diputados) y que le quitaría el 11,7% de los votantes. Izquierda Unida baja a costa de la irrupción de este nuevo partido, pero resiste con un descenso del 1,3%. La fragmentación del voto de izquierdas abriría posibles alianzas entre PSOE, IU y Podemos, que superarían al PP en número de diputados, una tentación que los socialistas deberían apartar de inmediato si siguen aspirando al crecimiento de España, ya que semejante pacto los apartaría de la centralidad que, hasta ahora, les ha facilitado ganar unas elecciones. El abanico de partidos se sigue abriendo en el Parlamento español con la entrada de Ciudadanos, que alcanzaría entre 4 y 6 diputados, lo que supondría a su vez el estancamiento de UPyD, que empieza a sufrir el desgaste de su líder incuestionable. Se confirman el descenso de CiU y el ascenso de ERC, que podrían empatar en diputados y que repiten en clave nacional el evidente deterioro del partido de Artur Mas.