Sin un gran pacto con el PP será imposible un gobierno estable

La Razón
La RazónLa Razón

Si Pedro Sánchez no consigue hoy la mayoría de votos favorables a su investidura, algo del todo improbable, se abre un plazo de dos meses (se puso en marcha el pasado martes al finalizar la primera sesión), hasta el 2 de mayo, para seguir buscando aliados. Suponemos que el candidato socialista tenía previsto el caso de que sus apoyos fueron de 130 votos a favor frente a 219 negativos (y una abstención). Sánchez puede seguir intentando sumar votos y dilatando el proceso, ya que la Constitución establece que se debe respetar el plazo de dos meses antes de convocar nuevas elecciones aunque el candidato no consiga la mayoría, pero lo más responsable sería admitir la imposibilidad de formar Gobierno. Por otra parte, el Rey también puede abrir un nueva ronda de consultas si se le presenta la posibilidad de un nuevo acuerdo diferente al fracasado. En este momento, es necesario actuar con sentido de Estado y no volver a crear ficciones inalcanzables basadas en estrategias que van más allá de las propias de una investidura. El debate en el Congreso ha servido para visualizar un escenario parlamentario en el que es imposible llegar a un acuerdo que permita la formación de un Gobierno estable si no se cuenta con la participación del Partido Popular, algo que responde al realidad del país. En este contexto, es importante que se tenga en cuenta la iniciativa del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, de llamar a Pedro Sánchez y retomar la propuesta de acuerdo que le propuso después de las elecciones del 20-D. Al PP se le ha criticado porque no ha querido defender el gran pacto entre populares, socialistas y Ciudadanos, una posibilidad de la que el PSOE no quiere ni oír hablar, aunque sabe que es la única que suma y puede asegurar la centralidad política. De no ser así, la salida de la actual crisis será difícil y en unas condiciones que sólo favorecerán al radicalismo. Sánchez no debería despreciar el diálogo con Rajoy porque entre el todo y la nada hay muchos matices y la posibilidad de llegar a acuerdos sobre políticas sectoriales y las grandes reformas, entre ellas, la constitucional (hay que volverlo a recordar: sin el PP es imposible tocar la Carta Magna). Albert Rivera se ha precipitado al pedir la dimisión de Rajoy porque ha cerrado de esta manera la puerta a cualquier pacto, entregándose a un acuerdo con el PSOE y pidiendo la abstención de Podemos si hiciese falta. La otra posibilidad, la de la gran coalición de izquierdas, incluidos independentistas, produce vértigo, sobre todo después del discurso de Pablo Iglesias en la primera sesión de investidura, en fondo y forma. Nada positivo para el conjunto de los españoles puede construirse desde unas bases tan intolerantes. En una encuesta de NC Report que publicamos hoy, la mayoría (un 61,6%) cree que el resultado del debate agravará la situación política, un dato que debería tenerse en cuenta. La ciudadanía pide acuerdos viables y centrados y, como ya ha quedado de manifiesto en otros sondeos, el pacto entre PP, PSOE y Ciudadanos es el preferido por los encuestados. Precisamente lo que más se echó en falta en el debate fue la voluntad de acuerdo, según el mismo estudio. Por otra parte, el 57,7% piensa que no hay posibilidades de formar gobierno. El candidato socialista, en una posición agónica, busca a toda costa un pacto con Podemos y con los «alcaldes del cambio» que ahora gobiernan gracias a su apoyo. Así lo pidió Carmena, aunque tuvo que someterse a la clásica «autocrítica» presionada por los comisarios políticos de Podemos y rectificar horas más tarde.