Las víctimas dicen no la sumisión

La Razón
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La entrevista a Otegi en RTVE dejó algo muy claro. No hay arrepentimiento por la víctimas causadas por ETA. Incluso hubo escarnio en esa declaración que pasará a los anales de la infamia: «Lo sentimos de corazón si hemos generado más dolor a las víctimas del necesario o del que teníamos derecho a hacer». Con ese precedente, era difícil que el homenaje que cada 27 de junio se ofrece a los que cayeron a manos de los terroristas no quedara partido por la mitad. Si quien programó la entrevista con el dirigente abertzale en la televisión pública lo hizo sabiendo que al día siguiente todos los grupos políticos debían cerrar filas contra la impunidad del dolor, puede estar orgulloso de su inmoralidad. Era inevitable que esa unidad saltara por los aires porque la presidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo, Marimar Blanco, debía denunciar ante las Cortes la operación de blanqueo hacia Otegi y lo que representa. Todos los partidos aliados del PSOE desde la moción de censura no aplaudieron ostensiblemente tras el discurso. Pedro Sánchez ha sobrepasado un línea roja –lo ha demostrado de nuevo en su pacto con HB Bildu en Navarra–, pero a lo que no puede aspirar es a la sumisión y al silencio de las víctimas.