Y volvieron cantando

Esos «incómodos» ruidos

Es el síntoma más definitorio de un gobierno que no gobierna, encerrado en su jaula de oro, a sus cosas y nosotros claro, con los «koldos»

Resulta casi enternecedor contemplar a destacados miembros del gobierno erigiéndose en jefes de redacción o en editores de programas informativos a la hora de valorar los lugares de privilegio en los que, según su criterio deberían de colocarse unas u otras noticias de la actualidad. No hay oportunidad en la que el ministro de turno no se lamente cuando tiene cara a cara a un director de medio de comunicación ante la «obsesiva» inclinación de los informadores por dejar de lado lo mucho y bueno que se gestiona en el ministerio y lo valorado que está en Europa donde incluso nos copian, además de las interesantes y punteras iniciativas llevadas a cabo (y eso que no tenemos presupuestos ni se les espera) en beneficio del «ruido» de siempre, ya saben, los Koldos, los García Ortiz, Santos Cerdán, Leires Díez, los Ábalos, David Sánchez, Begoñas Gómez y un largo elenco sumado a esos siempre molestos informes de la UCO que en opinión del miembro del gobierno de turno son claramente repetitivos, insustanciales y dignos en algunos casos de poner en cuarentena. Este síntoma viene siendo muy propio de los gobiernos que por ausencia de apoyos parlamentarios no pueden gobernar y por lo tanto, a falta de vender grandes iniciativas imposibles de sacar adelante, se centran en esos temas para ellos cruciales pero a los que una prensa cegada por el fango de los casos de corrupción no presta la suficiente atención.

He llegado a contemplar a un ministro relevante mostrarse sorprendido y contrariado ante la indiferencia de los medios frente a lo que hace o deja de hacer su negociado en cuestiones que no pasan de meros informes, (temas cuyo interés en algunos casos nadie niega, sobre todo cuando son noticia) medios que no paran de preguntarle por «el Koldo ese» allá donde se para frente a un micrófono. Se dio la circunstancia en este caso de que pocos minutos después de estos lamentos ante tanto «ruido», el mismo ministro tuvo que afrontar las preguntas sobre un tema «menor» que se acababa de conocer y no que era otro que la sentencia condenatoria al fiscal general del Estado (ya están preguntando por «el García Ortiz ese», pensaría el ministro). Es el síntoma más definitorio de un gobierno que no gobierna, encerrado en su jaula de oro, a sus cosas y nosotros claro, con los «koldos».

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