Canela fina

Los Presupuestos y Pedro Sánchez

«Frente a las exigencias de Podemos, de Junts y ERC, del PNV y Bildu, Sánchez dispone de un arma convincente: el dinero»

Pedro Sánchez, consciente de su debilidad parlamentaria, afirmó en febrero su propósito de «gobernar con o sin el concurso del Legislativo». Sabe, sin embargo, que si no consigue aprobar los Presupuestos Generales del Estado 2026, su posición quedará tan resquebrajada que difícilmente podrá evitar la convocatoria de elecciones generales anticipadas. Se trata de una norma democrática generalizada en toda Europa. Sánchez se la ha saltado en dos ocasiones. Difícilmente podrá hacerlo en una tercera. Dirigentes de Podemos han resumido la situación: «Si no hay Presupuestos, habrá elecciones».

Los quince partidos que forman Sumar, así como los cuatro separatistas, tanto los de extrema izquierda, ERC y Bildu, como los de centro derecha, Junts y PNV, más Podemos, plantean exigencias abrumadoras. Sánchez está dispuesto a atender a todos sus aliados y ha dado instrucciones de que se negocie con flexibilidad. El dinero resulta siempre convincente y la larga mano sanchista descargará, a costa de los impuestos que agobian a la ciudadanía, aquellos euros que satisfagan a sus socios.

Ante Pedro Sánchez se alzan varios himalayas. El prófugo golpista, Carlos Puigdemont, exige, además de los 50.000 millones de inversiones pendientes, la victoria del idioma catalán en la UE y un referéndum que no encaja en la Constitución. ERC aspira a que se confirme de forma incontrovertible la financiación singular de Cataluña, lo que provoca la reacción de la mayoría de las autonomías, entre otras la que preside García-Page en Castilla-La Mancha. Podemos es concluyente: no votará afirmativamente los Presupuestos Generales del Estado si Sánchez no acepta la salida española de la OTAN, la anulación del gasto militar comprometido, la bajada de alquileres y la ruptura de relaciones con Israel.

Los observadores más ecuánimes consideran que las exigencias de estos partidos hacen imposible la aprobación parlamentaria de los Presupuestos. Sánchez, sin embargo, tiene un arma que suele manejar de forma certera: el dinero. No se puede descartar que «a cambio de pasta contante y sonante», los partidos que tanto exigen se envainen sus aspiraciones y despejen el camino sanchista al agotamiento de la legislatura. La oposición se equivoca al desdeñar la habilidad de Sánchez. «El hombre público es un mixto de paloma y serpiente», escribió Gracián en Arte de Prudencia.