Tribuna

Rafael de Mendizábal, in memoriam

Escritor prolífico, diáfano, brillante, racional, clarividente, la mejor pluma judicial, al decir de sus compañeros

Rafael de Mendizábal, in memoriam
Rafael de Mendizábal, in memoriamBarrio

Me contaba Rafael, en sus últimos años, que cuando hablaba con Dios le decía «Señor, tengo muchas ganas de verte, y de estar a tu lado toda la eternidad, pero no tengo prisa».

Se nos ha ido a los 95 años a dormir el sueño de los justos, con una existencia vivida en plenitud desde la infancia, que recrea de forma magistral en su última obra, de 2023 «Un niño entre dos guerras» editada por la Fundación Universitaria Española, y pendiente de presentación.

Rafael de Mendizábal y Allende nació en Jaén el 10 de agosto de 1927. Lector insaciable desde su niñez, en la que ya frecuenta a los clásicos y El Quijote, del que nos dice, en la mencionada obra que ha leído en su integridad 10 veces en su etapa de la infancia.

Escritor prolífico, diáfano, brillante, racional, clarividente, la mejor pluma judicial, al decir de sus compañeros, es autor de libros de excelente factura, entre ellos, Averroes, un andaluz para Europa; El Tribunal de Cuentas desde la Restauración a la República; La guerra de los jueces; Misión en África. La descolonización de Guinea Ecuatorial; El Tribunal de Cuentas en el eclipse de la democracia; Cine y Derecho; El reinado que forjó la España nueva.

Su dies a quo al servicio del Estado comienza en 1946, cuando ingresa por oposición en el cuerpo auxiliar de la Hacienda Pública, y en 1948 en el Cuerpo de Contadores.

En 1953 ingresó en la Escuela Judicial con el número uno de su promoción. De 1954 a 1971 fue Juez de Primera Instancia y Presidente de Sala de la Audiencia Territorial de Burgos. En 1971 se incorporó como Magistrado a la Sala Tercera de lo Contencioso- Administrativo del Tribunal Supremo, de la que fue nombrado Presidente en 1987.

«Soy hombre de Derecho, escribe Mendizábal, y me siento juez hasta las médulas que han gloriosamente ardido, juez por temperamento, por vocación temprana y por cuarenta años de vestir la toga negra con las bordadas puñetas. Juez además de lo contencioso administrativo, jurisdicción a la que pertenezco desde 1961. No soy un teórico, sino un jurista enterizo al viejo modo de los romanos o de los anglosajones, habituado al pensamiento tópico y al caso concreto».

Entre 1968 y 1969 fue asesor, nombrado por el Gobierno de España, del presidente de Guinea Ecuatorial. En el desempeño de su función elaboró los proyectos de ley de Régimen Jurídico de la Administración del Estado, Procedimiento Administrativo, Constitutivo del Ejército, Contrato de Trabajo, Orden Público y Régimen Local.

En 1972 fue nombrado Subsecretario del Ministerio de Educación, siendo Ministro José Luis Villar Palasí.

Nombrado Procurador en Cortes en 1972, se integró en el grupo de procuradores comprometido en el proceso de instauración de la democracia, que ayudó a traer al mundo, en sus propias palabras.

Restaurada la monarquía, desempeñó relevantes cargos de responsabilidad. En el primer gobierno de la Monarquía, siendo Ministro de Justicia Antonio Garrigues fue nombrado Director General de Justicia. En el segundo Gobierno de la Monarquía, presidido por Adolfo Suarez, siendo Ministro de Justicia Landelino Lavilla, fue nombrado Subsecretario.

Presidente de la Audiencia Nacional, desde su creación en 1977, como proyecto concebido y diseñado por Mendizábal para sustituir al Tribunal de Orden Público, hasta 1986. En 1991 fue nombrado por unanimidad Presidente de la Audiencia Nacional.

En 1992 fue elegido Juez ad hoc del Tribunal Europeo de Derechos Humanos y, en el mes de junio de ese año, a propuesta del Partido Popular, aceptada por el Partido Socialista Obrero Español, Convergencia i Unió, y el Centro Democrático y Social, fue elegido, Magistrado del Tribunal Constitucional.

Entre 1972 y 1984 dirige la Revista de Derecho Urbanístico. En 1985 funda la Revista Actualidad Administrativa, de La Ley, que dirige durante más de 30 años y consolida como una de las más relevantes de la especialidad.

En 1982 fue nombrado Consejero del Tribunal de Cuentas, cuya Ley Orgánica elaboró, a propuesta del Ministro de Hacienda, Jaime García Añoveros, y fue Presidente, desde 2015, de la Comisión de Arbitraje, Quejas y Deontología del Periodismo.

En junio de 1992 es elegido Académico de Número de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España, corporación en la que fue querido, admirado y considerado referente, desde su Discurso de Ingreso en 1999, titulado «Códice con un Juez sedente» y contestado por el Académico José Luis Villar Palasí, que lo define en su laudatio como un humanista preocupado por cuanto acontece a su alrededor, toque o no toque a la justicia, que sigue siendo el eje polar de su vida, y del que destaca su pasión por América.

Estaba en posesión de las Grandes Cruces de Isabel la Católica, Mérito Civil, San Raimundo de Peñafort, Alfonso X el Sabio, Orden de Cisneros, del Mérito Constitucional, del Mérito Militar y del Mérito Aeronáutico, y de la Orden de Malta.

Leía Rafael a diario algunas páginas de sus textos de cabecera, la Biblia, San Agustín, San Francisco de Asís, Santa Teresa, el Quijote y las Coplas de Jorge Manrique a la muerte de su padre.

Concluyo, querido Rafael, estas deshilvanadas líneas en tu recuerdo con unos versos, de las Coplas, que tantas veces hemos recitado al unísono: «Este mundo bueno fe si bien usásemos de él como debemos, porque, según nuestra fe, es para ganar aquél que atendemos…. Y pues de vida y salud tuvisteis tan poca cuenta por la fama, esfuércese la virtud en sufrir esta afrenta que ahora os llama…y con esta confianza y con la fe tan entera que tenéis, partid con buena esperanza que otra vida tercera ganaréis».

Antonio Fernández de Buján. Académico de Número de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España.