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La era del «big data»

  • La era del «big data»

Tiempo de lectura 4 min.

08 de octubre de 2014. 21:40h

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8/10/2014

No cabe duda de que una de las consecuencias de Internet y de la interconexión mundial a través de la red es el enorme volumen de información a que tenemos acceso. Se estima que cada dos años se duplica la información en formato digital existente en el mundo, lo cual da una idea de la dificultad que supone su manejo.

Es en este ámbito en el que aparece el denominado «big data», un término del que habremos oído hablar mucho en los últimos años y que se podría definir como aquellos activos de información caracterizados por su alto volumen, velocidad y variedad, que demandan soluciones innovadoras y eficientes de procesado para la mejora del conocimiento y toma de decisiones en las organizaciones.

Evidentemente, el «big data» es una disciplina transversal que abarca todos los campos y sectores, pero es quizá en el mundo del periodismo en el que más ha calado, hasta el punto de haberse convertido en una de las especializaciones con más potencial actualmente: el periodismo de datos.

Sin embargo, adentrarse en esta disciplina trasciende las habilidades habituales de los periodistas, por lo que es necesario tener en cuenta que es básica una formación en determinadas materias derivadas de la necesidad de buscar y recuperar información en la web, así como en repositorios y bases de datos no tan accesibles.

Según el informe «Cartografiando el periodismo de datos», para encontrar las historias escondidas detrás de los datos, limpiar y filtrar la información, así como para combinar contenidos o «mashear», mezclar o conectar diferentes recursos de información y cruzar datos, «se demandan habilidades para el procesamiento estadístico, así como del conocimiento de herramientas y aplicaciones informáticas como Excel, Google Docs, Google Refine o Google Fusion Tables. La contextualización, por su parte, está asociada a las competencias profesionales del periodismo, independientemente del medio y tiene que ver con el análisis e interpretación de los datos, así como con la búsqueda de los nexos –a veces no tan evidentes– entre diferentes acontecimientos; pero también con la investigación y la búsqueda de criterios especializados, cuando los saberes acumulados no son suficientes».

Pero incluso habiendo superado todo eso, el problema muchas veces con el que se encuentra el periodismo es cómo mostrar el resultado de su trabajo, por lo que en esta etapa del proceso es necesario ir de la mano de diseñadores, arquitectos de información y programadores, para facilitar al periodista el modo de contar historias a partir de grandes volúmenes de datos, de forma clara y eficaz.

Quizá cuando pensamos en este tipo de historias lo primero que nos viene a la cabeza es Wikileaks; sin embargo, este es un caso en el que no son los periodistas los que obtienen la información a través de sus habilidades, sino que les es filtrada por una fuente que, a su vez, ha conseguido los datos ilegalmente.

Al final, el objetivo de un periodista de datos no debe ser otro que acceder a los datos que están ahí, accesibles de forma legal a través de bases de datos, relacionarlos entre sí, contextualizarlos y sacar unas conclusiones. Por este motivo, a mayor nivel de transparencia de las instituciones, mayor será la capacidad del periodista de obtener información.

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