Escrito en la pared
Ucrania: hacia el final de la guerra
El rearme y la reorganización militar han devenido en la principal prioridad de Europa
Que Ucrania llegó hace tiempo al límite de sus posibilidades bélicas es una evidencia. Y también lo es que Rusia no ha ganado la guerra a pesar de contar con mayores recursos. Pero ello no obsta para que sea forzoso reconocer dos aspectos esenciales: uno, que los rusos han logrado obtener ganancias territoriales; y dos, que los ucranianos, por sí solos, carecen de capacidad para prolongar el conflicto, no sólo por la insuficiencia de sus recursos materiales, sino también porque éste ya no suscita el apoyo de su población, como revelan las decenas de miles de desertores que se acumulan. Los Estados Unidos han percibido esta situación y han dejado claro que no están dispuestos a sostener el abastecimiento de armamento que sería necesario para continuar la contienda. Señalemos que, en esto último, los países europeos cuentan poco, tanto porque su potencial armamentístico es limitado, como porque su voluntad para implicarse en la conflagración no va más allá de la aprobación de sucesivos paquetes de sanciones a Rusia cuyos efectos han resultado ser muy limitados. Así pues, la propuesta de Trump para dar fin a la querella, con todas las matizaciones y adendas que se acuerden, se configura como la única salida viable. Ucrania perderá territorios y se verá políticamente constreñida, aun cuando esto pueda parecerle injusto a la UE. Pero dejemos esa retórica para otro momento, pues las guerras no se resuelven en el terreno moral sino en el material y lo que cuenta es la fuerza y la voluntad política para imponerla. Es evidente que el final de la guerra plantea un serio riesgo para el flanco oriental de la OTAN, pues Rusia, como argumentó Robert Kaplan, seguirá estando sometida a una geografía que le impele a ampliar sus fronteras y, además, mantendrá una doctrina militar que, como analizó el profesor Mark Edele, de la universidad de Melbourne, prescinde de cualquier consideración acerca de la eficiencia en el uso de los recursos bélicos para utilizarlos masivamente, a cualquier coste, hasta alcanzar sus objetivos. Por ello, el rearme y la reorganización militar han devenido en la principal prioridad de Europa.
