Preparar el futuro y construir la paz en tiempos de COVID-19

Ha sido la primera conferencia de prensa presencial en el Vaticano, después de la llegada de la pandemia

A las 11.30 de esta mañana, el Cardenal Peter Kodwo Appiah Turkson, Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral y Presidente de la Comisión Vaticana para el COVID-19, ha presidido el primer encuentro en el Aula Juan Pablo II del Vaticano, ante la presencia de la prensa internacional acreditada para este acto. La dirección de la Sala de Prensa de la Santa Sede, ha reorganizado la sala de tal manera, que las medidas de seguridad ante la pandemia, son las adecuadas y permiten a los periodistas a partir de ahora asistir a los encuentros en el Vaticano.

Durante su intervención hizo énfasis en la situación actual “Como todos sabemos, nos enfrentamos a una de las peores crisis humanitarias desde la Segunda Guerra Mundial. A medida que el mundo toma medidas de emergencia para hacer frente a una pandemia mundial y a una recesión económica mundial, ambas sustentadas por una emergencia climática mundial, también debemos considerar las consecuencias para la paz de estas crisis interconectadas”.

El Vaticano ha creado la “Comisión Vaticana COVID-19”, especialmente a través de los Grupos de Trabajo sobre Seguridad y Economía y ha estado analizando algunas de estas implicaciones.

Sobre la aprobación del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en el cual ha aprobado recientemente un cese del fuego a nivel mundial , ha subrayado “No podemos luchar contra la pandemia si estamos luchando, o preparándonos para luchar, unos contra otros” y prosiguió “También celebro el respaldo de 170 países al llamamiento de la ONU para que se silencien las armas. Pero una cosa es llamar o apoyar una declaración de cese al fuego, otra cosa es implementarla. Para ello, necesitamos congelar la producción y el comercio de armas”.

Gastos militares

El cardenal también tuvo palabras relacionadas a los gastos militares “Mientras que hoy en día se dedican sumas sin precedentes a gastos militares (incluyendo los mayores programas de modernización nuclear), los enfermos, los pobres, los marginados, y las víctimas de los conflictos están siendo afectados desproporcionadamente por la crisis actual. Hasta ahora, las crisis interconectadas (salud, socioeconomía y ecología) están ampliando la brecha no sólo entre los ricos y los pobres, sino también entre las zonas de paz, prosperidad y justicia ambiental y las zonas de conflicto, privación y devastación ecológica. Lamentablemente, en lugar de estar unidos por el bien común frente a una amenaza común que no conoce fronteras, muchos líderes están incrementando las divisiones internacionales e internas. En este sentido, la pandemia, con tantas muertes y complicaciones de salud, la recesión económica y los conflictos representa “la tormenta perfecta”. Necesitamos un liderazgo mundial que pueda reconstruir los lazos de unidad y al mismo tiempo rechazar los chivos expiatorios, la recriminación mutua, el nacionalismo chovinista, el aislacionismo y otras formas de egoísmo.

Proyectos de construcción de paz

En su discurso el Cardenal comentó que “La Iglesia apoya firmemente los proyectos de construcción de la paz que son esenciales para que las comunidades en conflicto y post-conflicto respondan a COVID-19. Sin el control de las armas, es imposible garantizar la seguridad. Sin seguridad, las respuestas a la pandemia no están completas. La pandemia de COVID-19, la recesión económica y el cambio climático hacen cada vez más evidente la necesidad de dar prioridad a la paz positiva sobre las estrechas nociones de seguridad nacional. El Papa Juan XXIII ya señaló la necesidad de esta transformación al redefinir la paz en términos de reconocimiento, respeto, salvaguarda y promoción de los derechos de la persona humana (Pacem in terris, 139). Ahora, más que nunca, es el momento de que las naciones del mundo pasen de la seguridad nacional por medios militares a la seguridad humana como principal preocupación de la política y las relaciones internacionales. Ahora es el momento de que la comunidad internacional y la Iglesia elaboren planes audaces e imaginativos para una acción colectiva acorde con la magnitud de esta crisis. Ahora es el momento de construir un mundo que refleje mejor un enfoque verdaderamente integral de la paz, el desarrollo humano y la ecología.

A continuación intervino la hermana Alessandra Smerilli, Coordinadora de la Task-force Economía de la Comisión Vaticana para el Covid-19, y en la primera parte de su intervención recordó las palabras del Papa Francisco sobre la actual situación mundial: - Como nos recuerda el Papa Francisco, “nadie puede hacerlo solo. Sólo podemos enfrentarnos a un enemigo común y global si comprendemos que todos estamos vinculados entre sí: una humanidad con un destino común. Sólo podemos tener éxito con el compromiso de todos”.- y continuó diciendo “La pandemia ha revelado nuestras debilidades, empezando por los sistemas de salud: la escala y la gravedad de la pandemia ha abrumado incluso a los sistemas de salud bien dotados de recursos”. La hermana Smerilli siguió comentando las palabras del Santo padre: “El Papa Francisco nos ha pedido soluciones creativas. Por lo tanto, nos hemos estado preguntando: ¿y si en lugar de hacer la carrera de armamentos, “corremos” hacia la seguridad alimentaria, sanitaria y laboral? ¿Qué están pidiendo los ciudadanos en este momento? ¿Necesitan un estado militar fuerte, o un estado que invierta en bienes comunes? ¿Cómo querría cada ciudadano que se gaste su dinero hoy? ¿Tiene sentido seguir haciendo inversiones masivas en armas si no se pueden salvar vidas humanas porque no hay un sistema de salud adecuado? Si tengo un enfermo en la familia, por ejemplo, que necesita tratamiento médico. Si tengo un enfermo en la familia, por ejemplo, que necesita tratamiento médico, ¿no dirigiré todos mis recursos a tratar a mi familiar? El gasto militar del mundo en 2019 alcanzó su punto más alto” afirmó.

Posteriormente intervino el Dr. Alessio Pecorario, Coordinador de la Task-force Seguridad para la Comisión Vaticana Covid-19 y en su discurso fue directamente a mencionar lo que advierte la Organización Mundial de la Salud (OMS) El peor impacto médico de COVID-19 está por venir. El impacto hasta ahora ya está provocando la más grave perturbación económica y social de los tiempos modernos. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ya ha predicho una caída global del Producto Interior Bruto (PIB) de al menos un 3%. A su vez, esto afecta directamente a la seguridad en todos los niveles, desde el doméstico hasta el global. Advirtió sobre los peligros de la guerra cibernética “la guerra cibernética y la delincuencia han hecho de COVID-19, un nuevo teatro de operaciones” Las organizaciones delictivas también participan en actividades que no conducen a la paz y la prosperidad, en una zona de gran vulnerabilidad de los sistemas integrados de tecnología de la información. Las tensiones están aumentando con COVID-19 a veces se ha convertido en un motivo de disputa, alimentando lo que el Grupo de Trabajo de Seguridad del Vaticano ha descrito como “trampa de conflicto”, “dilema de seguridad”, etc.

Hizo mención a la Carta Encíclica Populorum Progressio del 26 de marzo de 1967, en la que se afirma el concepto de desarrollo humano integral, el Magisterio de la Iglesia anticipa lo que se convertiría en un importante cambio de paradigma después de la Segunda Guerra Mundial, a saber, el paso de la atención a la seguridad nacional a la seguridad humana y mundial, de la mera prevención de los conflictos a la construcción de una paz más amplia.

Al finalizar la comparecencia de prensa, el Padre Augusto Zampini, contestó a la pregunta de algunos periodistas, sobre los primeros cuatro temas emergentes que ya están actuando. Confirmó que el primero será el tema del trabajo, creando nuevas actividades, siempre respetando la dignidad, el segundo la nueva economía del futuro, el tercero promover una nueva solidaridad internacional y el cuarto ayudar a regenerar la naturaleza. El padre Zampini es el Secretario Adjunto del Dicasterio para el Desarrollo Humano.